Monday, March 21, 2005

Jugada maestra en el ajedrez georgiano

Los Estados Unidos y Rusia se enfrentan mediante pueblos interpuestos para controlar el petróleo del Mar Caspio. Georgia, resultado de la fragmentación de la URSS, ha caído en la órbita de Washington con motivo de la pretendida «revolución de las rosas». Sin embargo, Moscú conserva bases militares en el país y apoya bajo cuerda a los movimientos secesionistas. Después de Abjasia y Osetia del Sur, toca rebelarse a Azaria. Mientras que el país parece escapar de la guerra civil, Francia intenta inmiscuirse en el juego. Su ex representante en la OTAN acaba de adoptar la nacionalidad georgiana y entrar al gobierno.

Desde la desintegración de la URSS, los Estados Unidos y la Federación de Rusia oponen ferozmente sus influencias en el Cáucaso y Asia Central. Por medio de Estados y provincias interpuestas, ambas potencias tratan de tomar el control de los recursos energéticos (sobre todo petróleo y gas) de la cuenca caspiana, imponer el trazado de los oleoductos y modificar los equilibrios estratégicos.

La región se ha convertido en «el gran tablero», según la expresión del ex consejero nacional de seguridad estadounidense, Zbigniew Brzezinski. Georgia se encuentra hoy día en el centro de esa turbulencia. De manera muy temeraria, Francia intenta inmiscuirse con la esperanza incierta de obtener algunos beneficios petroleros.

Ese pequeño Estado postsoviético de cinco millones de habitantes ocupa una posición central y comparte fronteras con Rusia, Armenia, Azerbaiyán y Turquía, no lejos de Siria, Irak e Irán. Los Estados Unidos de Bill Clinton concedieron una ayuda masiva a la Georgia de Eduard Chevardnadze para desarrollar su proyecto de construcción de un oleoducto Bakú-Tbilisi-Ceyhan (BTC), que debe unir Azerbaiyán con Turquía.

Así, ese Estado se ha convertido en el segundo beneficiario de la ayuda de EE.UU. después de Israel. Existe un marcado interés en que este oleoducto no pase por Rusia para lo cual se utilizará la vía de Chechenia, bordeando Irán y Armenia. [1]

 

Inestabilidad provocada

Lo único que cuenta es el petróleo. Como ya escribíamos anteriormente, desde el derrumbe de la URSS, los Estados Unidos sustituyeron su doctrina de «containment» en la región -es decir, de limitación de la influencia soviética sobre sus más cercanos satélites- por una estrategia de «rollback» que debe forzar una retirada de las posiciones rusas.

En esta lógica, Georgia es una pieza importante, al igual que Ucrania, Uzbekistán, Azerbaiyán y Moldavia, reunidos en el seno de la GUAAM para las cuestiones militares y de seguridad.

Dado que los Estados Unidos ayudan al poder central, Rusia ha centrado sus esfuerzos en tres provincias donde ha alentado a los movimientos secesionistas: primero, Osetia del Sur y Abjasia, y Ajaria, en la actualidad.

En 1993, bajo la era del presidente Yeltsin, el político Vaeri Stepanov, asesor cercano al presidente georgiano Chevardnadze, adjudicaba así la responsabilidad de la guerra civil en Abjasia a los elementos conservadores rusos: «No luchamos contra los abjasios. Lo que tenemos que enfrentar es una guerra no declarada contra Rusia». Es cierto que la región es un «lugar estratégico, con una salida vital al Mar Negro dado que Crimea está ahora en manos de Ucrania» [2].

Rusia, con actitud defensiva, despliega una fuerza de interposición en Osetia del Sur para calmar a los independentistas a solicitud del poder central georgiano. De esa forma, Moscú logra mantener bases militares en suelo georgiano, en las provincias secesionistas. En definitiva, las confrontaciones armadas dejan lugar a una salida política: Abjasia se convierte en una república autónoma, mientras que Osetia del Sur permanece oficialmente unida a Tbilisi, pero se comporta como una república autónoma.

La movida de Aslan Abashidze

En esa época, Adjaria es respetada, relativamente. Teóricamente integrada al Estado georgiano, la provincia goza rápidamente de una autonomía política avanzada, vinculada a las riquezas de las que dispone y que son las más importantes del país. La influencia rusa es mucho más fácil pues Adjaria está dirigida, desde 1991, por Aslan Abashidze, un autócrata afín a Yeltsin.

 

Aslan Abashidze Presidente de Adjaria. - 5.2 KB

Aslan Abashidze Presidente de Adjaria.

Sin embargo esta inoportuna presencia rusa resulta también ser una carta de triunfo para el gobierno de Tbilisi, pues permite en 2003, al presidente Eduard Chevardnadze modificar su política exterior. Efectivamente, Georgia estaba en la órbita de los Estados Unidos, pasó a favor de la Rusia de Vladimir V. Putin durante el mandato de Chevardnadze para volver nuevamente hoy a la influencia USA con la dirección del presidente georgiano Mijail Saakachvili.

Ese reequilibrio pasado permitió resolver los incidentes secesionistas que se multiplican en Abjasia. También debe de interpretarse a partir del intento de asesinato del cual fue objeto Chevardnadze y al cual sobrevivió por milagro.

Por consiguiente, se firmó antes que Mijail Saakachvili tome le poder un importante contrato de explotación de los recursos de gas con la sociedad rusa Gazprom, en perjuicio de los Estados Unidos quien manifestó sus quejas a Tbilisi. El embajador estadounidense en el país, Richard Miles, exigió que «Washington sea informado previamente a esos acuerdos» [3].

Uno de los asesores de Bush en materia de energía, Steven Mann, viajó a Tbilisi donde advierte a Chevardnadze sobre las consecuencias del acuerdo. Los opositores en aquella época, Mikail Saakashvili y la presidenta del Parlamento, Nino Burjanadze, denuncian la celebración de discusiones con Gazprom y preparan ya la destitución del presidente georgiano. Al mismo tiempo, sociedades estadounidenses son explícitamente excluidas de contratos petroleros y la construcción del BTC se atrasa.

En noviembre 2003, poco antes de la «revolución de las rosas», Eduard Chevardnadze visita la provincia de Adjaria y allí se reúne con el presidente Aslan Abashidze [4]. En esa ocasión, el presidente de la provincia le anuncia que está dispuesto a brindar asistencia militar al poder central, en caso de tentativa de golpe de Estado.

Sus tropas sólo pueden ser las de las bases rusas de la provincia. Además, Chevardnadze entabla discusiones con el presidente Putin a fin de asegurarse contra esa posibilidad. A raíz de su visita, las bases militares rusas de Georgia están en estado de alerta. Igor Ivanov, ministro ruso de Relaciones Exteriores, viaja a su vez a Adjaria «a solicitud de Chevardnadze» [5], sin embargo, ese dispositivo no podrá impedir la caída del presidente georgiano.

A partir del golpe de Estado fomentado por los Estados Unidos bajo la apariencia de una manifestación civil: «revolución de las rosas» popular [6], de nuevo el país es el centro de luchas de poder entre las dos potencias, lo que se materializa en Adjaria. Si bien Rusia debe reconocer al nuevo gobierno central de Mikail Saakashvili, el político Aslan Abashidze persiste en negarse a ello.

Incluso se niega a organizar en su provincia las elecciones presidenciales que deben coronar a Mikail Saakashvili, el cabecilla de la oposición y del golpe de Estado, formado por el embajador norteamericano Richard Miles. Entonces, para demostrarlo a las claras, Putin invita abiertamente a Aslan Abashidze a Moscú. A cambio, Richard Miles viaja a Adjaria para convencer a Abashidze de que renuncie a sus posiciones extremistas [7]. Finalmente, Saakashvili es elegido a la presidencia de Georgia el 5 de enero de 2004.

 

Mikail Saakashvili, peón de los norteamericanos. - 5.4 KB

Mikail Saakashvili, peón de los norteamericanos.

Mikail Saakashvili Presidente de Georgia

Las primeras decisiones de la nueva administración georgiana no son como para tranquilizar a Moscú. Tbilisi suscribe un acuerdo con el Pentágono, pues decide privatizar su presencia militar en Georgia firmando un contrato con oficiales militares norteamericanos retirados a fin de que equipen y asesoren al ejército georgiano.

Cubic, sociedad norteamericana, es la que obtiene el contrato de tres años por un monto de 15 millones de dólares. Ese programa sustituye la colaboración con Washington iniciada con Chevardnadze en 2002 bajo el pretexto de la lucha contra el terrorismo [8]. Los asesores militares norteamericanos también tienen como misión mejorar la seguridad del oleoducto del BTC. A cambio, Georgia envía 500 hombres a que apoyen las fuerzas de ocupación norteamericanas en Irak.

Por otra parte, el secretario de Estado Colin Powell revela su deseo de implantar bases militares en el territorio georgiano [9]. Naturalmente, eso provoca el furor de Rusia, que, bajo la presión internacional, había decidido desmantelar algunas de sus bases en Georgia en los próximos años. La presencia del ejército norteamericano a unos cientos de kilómetros de su frontera meridional provoca la cancelación de esa decisión.

EL tono sube entre el poder central georgiano y la provincia de Adjaria, considerada en Tbilisi como la puerta de entrada de los rusos al país. En enero de 2004, el ministro Zurab Zhvania condena una serie de arrestos de opositores políticos en la provincia. La «recuperación» se convierte en la palabra clave del presidente Saakashvili que quiere convertir a Adjaria en un ejemplo. Por consiguiente, ofrece medios a los opositores de Aslan Abashidze para que ganen las futuras elecciones en Batumi, la capital provincial [10].

A partir del 14 de marzo de 2004, se hace evidente que los acontecimientos toman un giro más tenso. Ese día, el gobierno georgiano pone a su ejército en estado de alerta «a raíz de un brusco auge de la tensión con Adjaria» [11].

Esa escalada provoca inmediatamente una reacción de Moscú que «desaconseja vivamente» al poder georgiano invadir la provincia, por intermedio de su ministro de Relaciones Exteriores, Igor Ivanov. El primer paso correspondió al gobierno autónomo de Batumi, que con sus tropas logró rechazar el convoy del presidente georgiano cuando se disponía a entrar al territorio de la provincia. Mikail Saakachvili quería dirigirse allí para «brindar su apoyo a la oposición democrática local» [12].

En el mismo momento, Aslan Abachidze se encuentra de visita en Moscú desde donde insta a sus partidarios a «permanecer firmes». Por consiguiente, Georgia cierra su espacio aéreo y decreta un bloqueo contra su provincia de Adjaria.

Por supuesto, ese asedio, emprendido en el terreno económico, no podía ser favorable al gobierno georgiano ya que Adjaria es la provincia más rica del país, y a pesar de ser autónoma, participa ampliamente en los intercambios económicos nacionales. Además, sería un suicidio para Tbilisi enfrascarse en una guerra interna sin salida, una situación a lo checheno, pero inversa, donde Moscú estaría del lado de los resistentes y Washington con la represión.

Tras efectuar varias reuniones con Aslan Abachidze, el presidente georgiano Saakachvili, consciente de la trampa, rechaza sacrificar el peón. Acepta levantar el bloqueo, pues, según él, «todas las cuestiones que han conducido a este malentendido se han eliminado». Esa escalada espectacular revela sin embargo, la increíble tensión que reina en el Cáucaso.

Salomé Zourabichvili, peón francés

Por otra parte, esa crisis se produce en un momento en que, en el contexto internacional, Francia y Alemania intentan reconciliarse con los Estados Unidos. París acaba de cooperar con Washington para atrapar y secuestrar al presidente de Haití. En Georgia, Francia está dispuesta a apoyar a los Estados Unidos para acceder a una parte de la fuente de petróleo.

El gasoducto BTC es construido por el equipo francés Amec-Spie-Petrefac, que trabaja con el noruego Statoil. Los riesgos fueron cubiertos por la sociedad de seguridad Marsh del consejero de Buah, el político L. Paul Bremer III (antiguo gobernador civil de la Coalición anglo-sajona que invadió Irak).

Para sellar esa alianza espectacular, Salomé Zourabichvili [13], quien fue representante de Francia en el Consejo de la OTAN, luego embajadora en Tbilisi, dimite de la diplomacia francesa, adquiere la nacionalidad georgiana e inmediatamente es nombrada ministra de Relaciones Exteriores de Georgia por Mikail Saakachvili [14]. Ese juego peligroso puede comprometer, por ventajosos intereses, las relaciones franco rusas.

[1] Esas cuestiones ya han sido mencionadas, más en detalle, en nuestro artículo de 8 de enero de 2004, « Les dessous du coup d’État en Géorgie ».

[2] « Moscou dans le bourbier caucasien », por Karel Bartak, Le Monde Diplomatique, abril de 1993.

[3] « The new cold war », por Jonathan Steele, The Guardian, 3 de enero de 2004.

[4] « Shevardnadze’s Russian dance », por Natalia Antelava, BBC News, 11 de noviembre de 2003.

[5] Conférence de presse des ministres des Affaires étrangères d’Afghanistan et de Russie, 27 de noviembre de 2003.

[6] Para detalles del golpe de Estado, ver « Les dessous du coup d’État en Géorgie », op.cit.

[7] « Georgia pins hopes on poll », par Nick Paton, The Guardian, 3 de enero de 2004.

[8] « US privatises its military aid to Georgia », por Nick Patton, The Guardian, 6 de enero de 2004.

[9] « U.S. May Set Up Bases in Former Soviet Republics », por Peter Slevin, Washington Post, Washington Post, 28 de enero de 2004.

[10] « Georgia : Groups Working Toward Regime Change In Restive Adjaria », por Jean-Christophe Peuch, Radio Free Europe, 22 de enero de 2004.

[11] « Tension entre l’Adjarie et la Géorgie, Moscou avertit Tbilissi », por Niko Mchedlichvili, Reuters, 14 de marzo de 2004.

[12] «El presidente de Georgia amenaza con un bloqueo económico a Adjaria, quien le niega el acceso», Le Monde, 15 de marzo de 2004.

[13] Nieta de Ivan Zourabichvili, ministro georgiano del último gobierno blanco (es decir antes de la era soviética), Salomé Zourabichvili es prima del embajador Claude de Kémoularia y de la académica Hélène Carrère d’Encausse. Cuenta con toda la confianza de Dominique de Villepin con quien trabaja en estrecha colaboración en la embajada de Francia en Washington de 1984 a 1988.

[14] «La embajadora de Francia en Georgia nombrada jefe de la diplomacia georgiana», AFP, 12 de marzo de 2004.

Paul Labarique
Ver los artículos de Paul Labarique



http://www.redvoltaire.net/article4311.html

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La crisis de los medios de comunicación árabes

Traducciones: La crisis de los medios de comunicación árabes - por Abdel Bari Atwan
Enviado por: redaccion
PENSAMIENTO “La mayoría absoluta de los medios de comunicación árabes, son cajas de resonancia de sus regímenes, y estos regímenes, ya no hacen más que ejecutar, literalmente, los dictados estadounidenses.”

Traducción - Medios de comunicación
La crisis de los medios de comunicación árabes
por Abdel Bari Atwan

El presidente norteamericano George Bush, manifestó su inquietud por los medios de comunicación árabes, y los instrumentos que estos utilizan, para criticar a EEUU, asumiendo personalmente, la misión de “enfrentarse a ellos”, después de designar a la Sra. Karen Hughs (su consejera más cercana), para emprender la tarea de mejora de imagen de EEUU en el exterior.

Se podría dividir las declaraciones del presidente Bush en dos partes, la primera, sería, el cómo enfrentarse a estos medios, y la segunda, sería, el cómo mejorar la imagen norteamericana en el exterior.

El presidente Bush reconoció, que la causa de la ola de críticas dirigida a su país, tiene que ver con su fuerte amistad con Israel, tranquilizándonos, de que jamás renunciaría a dicha amistad, así que, tanto los medios de comunicación árabes, como sus jinetes, podrían beber del agua del mar negro o rojo si quisiesen, para poder calmar su irritación.

Éstas declaraciones del presidente Bush, causan perplejidad y temor a la vez, la perplejidad, porque la mayoría de los medios de comunicación árabes ya están domados. Y el temor, porque la decisión de “enfrentarse a ellos”, podría tener su traducción en la práctica, y en los próximos meses, cerrando las pocas tribunas que aún siguen atizando las brasas, expresando los verdaderos sentimientos árabes e islámicos hacia las operaciones de humillación y hegemonía norteamericanas en la zona.

La mayoría absoluta de los medios de comunicación árabes, son cajas de resonancia de sus regímenes, y estos regímenes, ya no hacen más que ejecutar, literalmente, los dictados estadounidenses. Los responsables y los embajadores norteamericanos, ya se pasean por las cadenas de televisión árabes que emiten vía satélite, portando las instrucciones, las listas negras para los censurados y los autorizados para ser invitados y/o entrevistados.

La mayoría de los canales de televisión árabes vía satélite, se han convertido en una copia del canal de “Alhurra” (la libre), es más, no exageraríamos si afirmásemos que el espacio de libertad en el canal de Alhurra, es aun mayor del que hay en sus semejantes árabes.

Los embajadores estadounidenses en las capitales árabes, se han convertido en los auténticos vigilantes de la prensa y de los medios, después del éxito que tuvieron vigilando a las mezquitas, impidiendo a los predicadores hablar durante el rezo del viernes sobre la Yihad en Palestina, Irak o Afganistán, incluyendo ésta prohibición al predicador del Honorable Lugar Santo de la Meca. La desfachatez alcanzó tal grado, cuando un embajador norteamericano, protestó, porque unas cadenas de televisión árabes, invitaron a personalidades árabes que criticaban a EEUU durante la celebración de un Congreso en Londres, donde participaban los directores de estas mismas cadenas, y mencionó el nombre de quien escribe éste artículo como ejemplo, y cuando le respondió uno de los presentes que la opinión de EEUU también estaba representada en la mayoría de los programas de su cadena, le contestó que aquello no era suficiente.

La administración norteamericana en la era Bush, se ha convertido en un competidor de las dictaduras en el mundo árabe, reprimiendo a la otra opinión, financiando a cadenas televisivas que mutilan a la verdad, especializándose, en la emisión de propaganda insidiosa a través de noticiarios y programas televisivos redactados con sumo cuidado, en los departamentos de difamación establecidos en el Pentágono y en la Secretaría de Asuntos Exteriores, precisamente, para estos fines, y apoyándose completamente, sobre algunos árabes americanizados.

Después del Lanzamiento del canal “Alhurra” y la emisora de radio “Sawa”, la administración norteamericana, financió a cadenas de televisión y a periódicos iraquíes de forma directa en el interior de Irak, y de forma indirecta, en el exterior. Una de las cadenas televisivas árabes recibió cien millones de dólares a cambio de un archivo antiguo y la formación de presentadores de televisión. Uno de los responsables iraquíes de una de estas cadenas, y designado por los propios norteamericanos, dimitió en señal de protesta.

Hemos presenciado como se inundaron determinadas cadenas de televisión árabes, con muy atractivas campañas publicitarias durante las últimas elecciones iraquíes. Son las campañas que hicieron estas cadenas, para fingir que la situación de Irak va de bien a mejor, insinuando, que Bagdad se ha convertido en una ciudad más floreciente que Nueva York, y que la ciudad de Mosul, es más segura que Ginebra.

Hace un año, EEUU envió a un grupo de expertos liderados por el ex embajador Edward Djergian para visitar las capitales árabes e islámicas en busca de las causas del odio árabe e islámico hacia Norteamérica, como si el conocimiento de dichas causas, requiriera expertos. El informe presentado por la comisión, estaba anegado por la ignorancia y las sandeces, ya que, reconoció que los niveles de odio habían llegado hasta unos límites preocupantes, descubriendo, que la cantidad asignada por la administración USA para los medios y las Relaciones Públicas (un millar de dólares anuales), no era suficiente y que habría que duplicarla. Recuerdo en su día, que la cadena CNN me había invitado junto al embajador Djergian (quien fue embajador en Siria, de origen armenio y conoce muy bien a los árabes), para hablar sobre el informe y sus conclusiones. Le dije literalmente: “Que el problema no estaba en el vendedor, sino el género, que el género norteamericano estaba podrido y maloliente, por eso iba a ser muy difícil venderlo, fuese lo que fuese el tamaño de la financiación en publicidad.”

La imagen norteamericana, no es mala tan solo en el mundo árabe, sino en diferentes partes del mundo, Europa incluida. Ni todo el dinero del mundo conseguirá enderezarla, mientras siga la actual política provocativa de EEUU tal como está. Cómo se va a parar el odio hacia ésta administración norteamericana, cuando ésta, está retando al mundo entero y provocando sus sentimientos al designar al mayor enemigo de la ONU, John Bulton, como su enviado en la misma y, encargado de la misión de reformar la Organización Internacional. Y al mayor sostén de la guerra sobre Irak y Afganistán, Paul Wolfowitz, como candidato a presidente del Banco Mundial, cuya principal misión es: la lucha contra la pobreza, la ayuda al millar de seres humanos del mundo cuyos ingresos son inferiores a un dólar al día, para vivir dignamente.

Éste Wolfowitz, odia a los árabes y a los musulmanes, y cree que gastarse dos millares de dólares en la guerra contra Irak y el asesinato de cien mil iraquíes, es una gran victoria para la democracia y los derechos humanos. Y su designación para este alto e influyente cargo internacional, significa, la utilización de las ayudas como arma contra quien no esté en acuerdo con la injusticia norteamericana y se rebele contra las corruptas dictaduras aliadas de EEUU en el tercer mundo, y en el mundo árabe, particularmente.

El presidente Bush, que critica a los medios de comunicación árabes para amordazarlos, no es Idi Amin, ni es el general Pinochet, ni es el presidente de Corea del Norte siquiera, sino, es el presidente de un estado que se nos presenta como el líder del mundo libre, protector de la democracia y las libertades de expresión.

La prensa británica y europea, está llena de artículos que atacan al presidente Bush y a su administración, acusándole de ser un criminal de guerra que conduce al mundo hacia el desastre, sin embargo, el presidente Bush, no está molesto con ésta prensa ni con sus articulistas, porque teme a su pueblo antes que temer a los demás pueblos, pero, no deja de criticar a los medios árabes, asignando los millares de dólares para domesticarlos y arrodillarlos , puesto que estos medios árabes, fueron humillados por sus gobiernos, y porque el presidente Bush, se acostumbró a humillar a la mayoría de los lideres árabes, disfrutando con su auto-sometimiento a sus dictados y tratándoles con la mentalidad de un vaquero.

Sentimos pena y tristeza por este grado de abatimiento al que hemos llegado como informadores árabes, y tememos llegar al día en que, tendremos que presentar nuestros artículos y los borradores de nuestros diarios en las embajadas norteamericanas para conseguir el visto bueno para su publicación, antes de imprimirlos, aunque ya no creemos que quede lejos ese día.

Abdel Bari Atwan, es el director de Al-Quds Al-Árabi. El artículo fue publicado el 18 de Marzo en el periódico Al-Quds Al-Árabi

Traducido del árabe por Jamal Halawa. Olias del Rey. Toledo.
Redactor, El Inconformista Digital.

Incorporación – Redacción. Barcelona, 19 Marzo 2005.

Artículos relacionados en la sección: - Traducciones propias y también en los suplementos: - La Guerra contra Iraq [y la ocupación] - Irak: En el punto de mira de los EE.UU - Oriente Próximo: Conflicto palestino - israelí

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Gana terreno periodismo menos estricto en EEUU

EFE/EL UNIVERSAL

Washington. El modelo de prensa tradicional, en el que el periodista está preocupado principalmente con la comprobación de los hechos, está perdiendo terreno en Estados Unidos en favor de un modelo más rápido, menos estricto y más barato, según un informe elaborado por el Proyecto para la Excelencia en Periodismo, centro afiliado a la prestigiosa Universidad de Periodismo de Columbia.

El estudio destaca el empuje del “periodismo de aseveración”, que ofrece información rápidamente, sin grandes esfuerzos para comprobar su veracidad.

La “blogosfera”, _nombre que reciben los diarios personales en Internet_ “amplifica esta cultura de la aseveración” al apostar por publicar lo que sea, sobre todo si se trata de opiniones, según el informe.

La investigación y verificación se produce en una segunda fase, cuando empieza a producirse la respuesta de otros blogs y se descubre si la información era verdadera o falsa.

El documento destaca cómo los blogs ayudaron a destapar el error cometido por la cadena televisiva CBS en un reportaje sobre el presidente George W. Bush y, también, cómo alimentaron falsas teorías conspirativas según las cuales los republicanos habrían robado las elecciones en el estado clave de Ohio.

El avance de este nuevo modelo periodístico es una de las cinco principales conclusiones a las que llega el informe de más de 500 páginas, que se puede acceder a través de Internet (www.journalism.org).

El Estado de los medios de comunicación en 2005 señala también que se ha exagerado la importancia del periodismo partidista.

“La gran mayoría de los estadounidenses dice preferir medios independientes y no partidistas”, apunta el estudio, que señala una excepción a esta regla: las tertulias radiofónicas y la televisión por cable, subraya Efe.

En su tercera conclusión, el informe indica que los periodistas estadounidenses aspiran, cada vez más, a ser una fuente que permita a los ciudadanos decidir qué creer y no creer, frente a su tradicional papel de guardianes.

Tom Rosenstiel, director del Proyecto para la Excelencia en Periodismo, dijo que para lograr ese objetivo los “medios tradicionales tendrán que elevar sus estándares, de lo contrario la gente pensará que su contenido, por el que encima hay que pagar, no aporta valor añadido”.

Las armas para enfrentar el nuevo reto serán una mayor transparencia que deje al descubierto cómo se realiza el proceso de investigación, así como la especialización.

De hecho, “la era del “periodismo créeme” ha terminado, para dar paso al “periodismo demuéstramelo”, según el documento en el que también colaboraron la Universidad de Periodismo de Misuri, la Universidad Estatal de Michigan y la Universidad de Alabama, entre otros centros.

TERESA BOUZA

http://politica.eluniversal.com/2005/03/20/ten_art_20250H.shtml 

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URUGUAY: ‘MASS MEDIA’ Y LIBERTAD DE PRENSA

URUGUAY: EN LA NUEVA Y EN LA VIEJA REALIDAD

Por: Carlos Santiago (especial para ARGENPRESS.info)* (Fecha publicación:20/3/2005)

Parecería, por las declaraciones editorializadas de algunos personajes vinculados a los medios de comunicación, que Uruguay es un paraíso libertario, donde la comunicación no tiene trabas y la libertad de prensa es un elemento que signa, con su aplicación, el crecimiento de una sociedad que necesita de su dialéctica para desarrollarse. Otros tienen otra visión, afirmando que nos encontramos ante una prensa tendenciosa, mal intencionada, llena de vicios antidemocráticos. Y no es ni una cosa ni la otra.

Uruguay es un país en que - por suerte- se habla y publicada de todo sin ninguna cortapisa y, obviamente, en el que algunos defienden de manera abstracta mecanismos que, en realidad, no se aplican, y demonizan políticas, como las reguladoras, que deberían estar en el centro de un debate que es necesario para el desarrollo de la sociedad democrática. Y todo ello ocurre porque existen parámetros ideológicos que son repetidos con insistencia, que colocan a los ‘mass media’ en un lugar que solo le correspondería si se desbrozara el camino de obstáculos y vicios que hoy oscurecen esa libertad de prensa que, ellos mismos tienen, defienden y aplican.

Pero, vayamos por partes. ¿Hay diferencia entre los medios escritos, radiales y televisivos? Por supuesto que las hay y son fundamentales para una valoración de las políticas que se deben aplicar en torno a los mismos. Los diarios, semanarios y otras publicaciones escritas, son generalmente propiedad de empresas editoriales que actúan comercialmente, casi siempre, vinculadas a sectores políticos e ideológicos bien definidos. El riesgo les es inherente a su desenvolvimiento y, por supuesto, su permanencia es reflejo de sus aciertos editoriales, sus virtudes comunicacionales y comerciales. Es un sector el escrito, para caracterizarlo de alguna manera, donde el Estado, como entelequia de derechos ciudadanos, tiene poco para hacer. Solamente colaborar, a través del gobierno, brindando todos los mecanismos de cristalinidad, para que la información pueda llegar y democratizar el trabajo comunicacional.

Por supuesto, y como no queremos ser sospechados de otra cosa, que extendemos este mismo criterio a los medios electrónicos, pues la libertad de información debe ser un denominador común para el desarrollo y la profundización de la democracia.

Pero, es bueno señalarlo, existe una diferencia muy marcada entre unos y otros. Las emisoras de radio y televisión funcionan en base a las ondas que otorga gratuitamente el Estado, las qué usufructúan sin medida empresarios, en una explotación comercial que nadie les impide y que ha determinado pingues ganancias y/o niveles de mayúscula influencia política y social para algunos.

¿Por qué, entonces, no establecer contrapartidas a estas empresas o medios que existen gracias a la concesión de ondas que son de todos? ¿Por que no regular, en común acuerdo, derechos y obligaciones? ¿Por qué no establecer, por ejemplo, una devolución a través de elementos culturales, educativos, etc., que favorezcan al desarrollo de la sociedad en su conjunto?

¿Por qué, no plantear la necesidad de que quienes explotan gratuitamente las ondas que les otorgara el Estado, deban - más allá que desde el punto de vista informativo e editorial tengan, obviamente, todas las libertades - comprometerse a cumplir con un cúmulo de contrapartidas, claramente definidas, vinculadas todas ellas a los grandes cursos de nuestra sociedad? ¿Acaso no son bienes supremos el pluralismo, la igualdad racial y de género, los valores culturales universales, etc.?

Algunos dirán que tras una ‘regulación’ que tienda a defender en los medios electrónicos algunos valores vinculados a nuestra esencia como país y, fundamentalmente, como Nación, existen los peligros de que la norma se convierta en una tiránica manera de establecer cortapisas a la información e intentar contar con una prensa domesticada. Claro, esos males, pueden estar en el centro del pensamiento de muchos que tienen otras concepciones. Pero otros - la mayoría de los atentos receptores de los mensajes - se han quemado con leche, observando como a través de las ondas que el Estado ha entregado gratuitamente, se transmiten mayoritariamente programas del más bajo nivel cultural, en que el entretenimiento pasatista desplaza a la educación y la tontería chabacana se impone a los mecanismos comunicacionales que afiancen el desarrollo cultural. Claro, tiene que haber de todo, pero algunos elementos esenciales deben preponderar en el acuerdo que necesariamente debe existir entre los permisionarios de las ondas y la sociedad en su conjunto.

Entonces, regular la relación entre el Estado que entrega las ondas - que no quiere decir gobierno - y los permisarios de la mismas, es una acción básica que esta vinculada al necesario afianzamiento de valores fundamentales para el desarrollo de la democracia.

Son esenciales para la construcción de una sociedad democrática - dijimos en alguna ocasión - la libertad de prensa, la libertad de expresión y el derecho a la información mediante la promoción de la ética, la investigación, la precisión y el uso de las nuevas tecnologías en el ejercicio periodístico, así como la protección de los periodistas, sin duda, uno de los eslabones más débiles, junto con los receptores de la información, de todo el proceso comunicacional.

La libertad de prensa

Estamos cansados - lo decimos con el mayor de los respetos - de escuchar las elucubraciones aparentemente libertarias de algunos colegas que sostienen que la libertad de prensa es un bien supremo y, a la vuelta de la frase, afirman que un dirigente político hace tanto o cuanto tiempo no le da reportajes a determinado medio.

Con ello tratan de demostrar una dualidad que, obviamente, no existe. Tiene tanto derecho el medio de prensa de entrevistar a quién quiera, como el político o el ciudadano a elegir si acepta o no la entrevista.

Por supuesto que la cosa cambia cuando se trata de funcionarios públicos que, obviamente, deben establecer mecanismos de transparencia en la función que cumplen y abrirse a la información, que debe estar a disposición de todos.

En lo personal, claro está, cada uno puede tener una visión distinta, diferente, sobre los medios.

Qué haya gente que se molesta con una información y reacciona cerrándose a dar notas al soporte de la misma, es algo obvio. Ello es inherente también al funcionamiento de la democracia. Si en una publicación se agravia a una persona, o para ser menos drástico, se la molesta, ¿cómo se puede reclamar ante la lógica negativa a ser entrevistado, sosteniéndose que esa actitud viola fundamentos esenciales de la comunicación? ¿Es que una persona necesariamente tiene que estar abierta a todos los requerimientos periodísticos que se le hagan? ¿No tiene libertad de decirle ‘no’ a un periodista?

Pero también existen otros aspectos: un político puede, obviamente, establecer pautas estratégicas para sus apariciones en la prensa, de acuerdo a concepciones de oportunidad. ¿Por qué no tiene derecho a hacerlo? Hay otras personas que prefieren trabajar en la reserva, a las que no le gustan ni los destellos de las luces, ni las letras de molde. ¿No hay que respetar las decisiones que puedan adoptar como resultado de ese perfil personal?

Un comunicador se podría agraviar y estaría en su derecho si la información de una dependencia estatal, no fuera transparente o no se entregara de manera plural. Pero, ¿es lícito, que se rasgue las vestiduras, si un político u otra persona le dice que ‘no’?

Señalar - como se hizo reiteradamente - que un candidato presidencial no le daba entrevistas a una determinada publicación es, evidentemente, un exceso que no deja de ocultar un fuerte contenido político. Ese candidato estaba en su derecho a elegir sus interlocutores periodísticos y sus decisiones - más allá de las determinantes que las impulsaran - deberían haber sido respetadas.

Otra cosa sería que durante el gobierno se estableciera una política discriminatoria, de ‘amigos y enemigos’. La información, en democracia, debe ser pareja para todos y las opiniones editoriales no deben ser tomadas en cuenta para establecer los mecanismos que hagan cada vez más transparente a la administración.

Y los medios deben atenerse a las generales de la ley. ¿Cómo es posible que algunos sostengan, incluso periodistas, que la libertad debe ser tan ilimitada que la gestión de un simple derecho de respuesta puede estar conculcando valores fundamentales y jaqueando a la libertad de prensa?

Sin duda, se trata de un análisis insustancial e interesado, destinado a subir al Olimpo a una actividad humana que tiene las mismas virtudes y defectos que todas las otras ¿Es lícito sostener que los periodistas estamos más allá del bien y del mal y, que como los ‘dioses’, no debemos responder ante nadie?

¿Si mancillamos reputaciones, mentimos o perjudicamos a personas e instituciones en base a informaciones falsas, por qué vamos a tener a nuestro servicio una especie de tácita ley de impunidad, que nos de vía libre, para hacer lo que queramos? ¿Es que los ciudadanos no pueden defenderse también de la prensa utilizando el arbitrio de la ley?

Sostener lo contrario es por lo menos polémico; se trata de un razonamiento que parece ser el producto de una soberbia desmelenada, en base al qué se intenta establecer un privilegio para un sector que, más allá de su obligación de informar, tiene que acatar las reglas del juego que marca la convivencia en una sociedad democrática.

* Carlos Santiago es periodista y escritor. Secretario de redacción del diario LA REPUBLICA y del suplemento Bitácora. Montevideo. Uruguay.

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Sólo para tus ojos

Perlas del Neoliberalismo
Sólo para tus ojos

 

Rebeldía
La Fogata
La ideología neoconservadora en Estados Unidos tiene un sueño: construir la “disneylandia” neoliberal. 
                                                                                                                                                                    Subcomandante Insurgente Marcos

Hace tiempo, alguien observó que el Imperio Británico estaba hecho para dar vida a una admirable emisión de televisión.

“He podido ver personalmente diversas ceremonias londinenses, entre ellas la anual Trooping the Colours, donde la impresión más desagradable la producen los caballos, adiestrados para todo, excepto para abstenerse de ejercer sus legítimas funciones corporales: en estas ceremonias, la reina se mueve siempre en un mar de estiércol, ya que los caballos de la Guardia —sea por la emoción o por la normal ley de la naturaleza— no saben hacer nada mejor que llenar de excrementos todo el recorrido. Por otra parte, manejar caballos es una actividad muy aristocrática y el estiércol equino forma parte de las materias más familiares a un aristócrata inglés.

“Durante la Royal Wedding no fue posible eludir esta ley natural. Pero quien vio la televisión pudo observar que este estiércol equino no era ni oscuro ni desigual, sino que aparecía siempre y por doquier de un color también pastel, entre el beige y el amarillo, muy luminoso, para no llamar demasiado la atención y armonizar con los suaves colores de los trajes femeninos. Después he leído (aunque no costaba demasiado imaginarlo) que los caballos reales habían sido alimentados durante una semana con unas píldoras especiales, para que el estiércol tuviera un color telegénico. Nada debía dejarse al azar, todo estaba dominado por la retransmisión.” (Umberto Eco)

Empecemos —escribió Noam Chomsky— con la primera operación moderna de propaganda llevada a cabo por un gobierno. Ocurrió bajo el mandato de Woodrow Wilson. Este fue elegido presidente como líder de la plataforma electoral Paz sin victoria, cuando se cruzaba el ecuador de la Primera Guerra Mundial. La administración Wilson había decidido que el país tomaría parte en el conflicto. Había por tanto que hacer algo para inducir en la sociedad la idea de la obligación de participar en la guerra.

Y se creó una comisión de propaganda gubernamental, conocida con el nombre de Comisión Creel, que, en seis meses, logró cristalizar una población histérica y belicista que quería ir a la guerra y destruir todo lo que oliera a alemán, despedazar a todos los alemanes, y salvar así al mundo.

Se alcanzó un éxito extraordinario que conduciría a otro mayor todavía: precisamente en aquella época y después de la guerra se utilizaron las mismas técnicas para avivar lo que se conocía como amenaza roja. Ello permitió la destrucción de sindicatos y la eliminación de problemas tan peligrosos como la libertad de prensa o libertad de pensamiento político. El poder financiero y empresarial y los medios de comunicación fomentaron y prestaron un gran apoyo a esta operación, de la que, a su vez, obtuvieron todo tipo de provechos.

Entre los que participaron —continúa Chomsky— activa y entusiastamente en la guerra de Wilson estaban los intelectuales progresistas, gente del círculo de John Dewey.

Estos se mostraban muy orgullosos por haber demostrado que, lo que ellos llamaban los miembros más inteligentes de la comunidad —es decir, ellos mismos— eran capaces de convencer a una población reticente de que había que ir a una guerra mediante el sistema de aterrorizarla y suscitar en ella un fanatismo patriotero. Los medios utilizados fueron muy amplios. Por ejemplo, se fabricaron montones de atrocidades supuestamente cometidas por los alemanes, en las que se incluían niños belgas con los miembros arrancados y todo tipo de cosas horribles que todavía se pueden leer en los libros de historia, buena parte de lo cual fue inventado por el Ministerio británico de propaganda, cuyo auténtico propósito en aquel momento —tal como queda reflejado en sus deliberaciones secretas— era el de dirigir el pensamiento de la mayor parte del mundo.

Pero la cuestión clave era la de controlar el pensamiento de los miembros “más inteligentes” de la sociedad americana, quienes, a su vez, diseminarían la propaganda que estaba siendo elaborada y llevarían al país a la histeria. Y funcionó muy bien, al tiempo que nos enseñaba algo importante: cuando la propaganda que dimana del Estado recibe el apoyo de las clases de un nivel cultural elevado y no se permite ninguna desviación en su contenido, el efecto puede ser enorme. Fue una lección que ya había aprendido Hitler y muchos otros, y cuya influencia ha llegado a nuestros días.

¿Recuerda usted la huelga de la UNAM?

Estrategia Vudú:

1. Se elabora una figura mediática, llamativa, de preferencia con rastas. Si la persona en cuestión no se da cuenta, mejor.
2. Se le vuelve “popular”, por ejemplo, repitiendo incansablemente su imagen en televisión y periódicos.
3. Cuando esta figura ya esté “anclada” en el respetable público, se le pone una etiqueta. Supongamos: “Ultra”.
4. Verá usted que, cada vez que le clave una aguja a la figura, se producirá un efecto propagandístico sobre todo el movimiento: “la huelga de la ultra”.
5. Observe sus convulsiones con atención. Puede entonces usar al ejército, disfrazado de policía (PFP), para ocupar militarmente la universidad. Se ha salvado al Alma Mater. Pero no de la amenaza roja, sino de la amenaza ultra.
Y le aplaudirán los miembros más inteligentes de la comunidad, incluso los rojos —es decir, los mismos que colocaron la etiqueta de “ultra”.

Disimular es fingir que no se tiene lo que se tiene. Simular es fingir que se tiene lo que no se tiene. Lo primero implica una presencia, lo segundo una ausencia.

Así, disimular deja intacto el principio de lo real: la diferencia es siempre clara, sólo está encubierta; mientras que la simulación amenaza la diferencia entre ‘lo verdadero’ y ‘lo falso’, entre ‘lo real’ y ‘lo imaginario’.

Disneylandia es el modelo perfecto de todos los enredados órdenes de la simulación. (Jean Baudrillard)

Problema: Cuando Fox dice que la situación de México es maravillosa ¿disimula, simula o nomás es mula?

En otro tiempo había palabrotas que se decían en la escuela, en el trabajo o en la cama. Pero en público había que controlar un poco esos hábitos, y la Paleo TV (sometida a censura y concebida para un público ideal, moderado y católico) hablaba de manera depurada.

Las televisiones de ahora, en cambio, quieren que el público se reconozca y se diga “somos nosotros mismos”. Por lo que tanto el cómico como el presentador que propone una adivinanza mirando el trasero de la espectadora, deben decir palabrotas y hablar con doble sentido. Los adultos se reencuentran y la pantalla es, al fin, como la vida misma. Los chicos piensan que aquél es el modo apropiado de comportarse en público, como siempre habían sospechado.

Este es uno de los pocos casos en los que la Neo TV dice la verdad absoluta. (Umberto Eco)

La Neo TV explota a fondo el masoquismo del espectador. El presentador pregunta a tímidas amas de casa cosas que deberían hacerlas enrojecer de vergüenza, pero ellas entran en el juego y entre fingidos (o verdaderos) rubores se comportan como putillas. En Norteamérica, esta forma de sadismo televisivo ha culminado en el nuevo juego que Johnny Carson propone en el curso de su popularísimo programa Tonight Show. Carson cuenta la trama de un hipotético dramón tipo Dallas, en el que aparecen personajes idiotas, miserables, deformes, pervertidos. Mientras describe a uno de estos personajes, la cámara enfoca el rostro de un espectador, que al mismo tiempo puede verse en una pantalla colocada sobre su propia cabeza.

El espectador ríe inocente mientras es descrito como un sodomita, un violador de menores; la espectadora goza al encontrarse en el papel de una drogada o de una deficiente congénita. Hombres y mujeres (que, por otra parte, la cámara ha elegido ya con cierta malicia, porque tienen algún rasgo pronunciado) ríen felices al verse ridiculizados ante millones de espectadores. Total, piensan, es una broma. Pero son ridiculizados de verdad. (Umberto Eco)

El paso de lo universal a lo global ha dado lugar a una homogeneización constante, pero también a una fragmentación perpetua.

La dislocación, no la localización, ha reemplazado a la centralización. El excentricismo, no la descentralización, ha tomado el lugar que en algún momento ocupó la concentración.

Igualmente, la discriminación y la exclusión no son simplemente consecuencias accidentales, sino resultados lógicos propios de la globalización. (Jean Baudrillard)

Es importante recordar que el sistema constitucional de Estados Unidos no fue diseñado en primer lugar para defender los derechos de la gente. Más bien, los derechos de los ciudadanos tenían que ser regulados, como propuso Madison, con lo que él llamaba los “derechos de propiedad”.

Por supuesto, la propiedad no tiene derechos: mi bolígrafo no tiene derechos. Puede que yo tenga un derecho sobre él, pero el bolígrafo no tiene ningún derecho. Así, ésta es sólo una frase codificada para favorecer los derechos de la gente con propiedades. (Noam Chomsky)

Existe una línea de teléfono por cada dos habitantes en los países ricos contra una por cada 15 en los países en vías de desarrollo y una línea de teléfono por cada 200 habitantes en los países menos desarrollados. La tercera parte de la humanidad aún no cuenta con electricidad. (Armand Mattelart)

La pregunta es hasta qué punto parásitos como Microsoft deberían ser expulsados del sistema público, o si se les debería conceder absolutamente cualquier derecho.

¿Cómo alcanza Microsoft sus enormes beneficios? Bien, Bill Gates es bastante franco acerca de ello. El dice que ellos lo hacen “adoptando y extendiendo” las ideas de otros. Ellos se han basado en los ordenadores, por ejemplo. Los ordenadores fueron creados a expensas de inversiones públicas. En los años cincuenta cuando estaban siendo desarrollados, tenían cerca del 100 por ciento de financiación pública. Lo mismo se puede decir de Internet en sus primeros tiempos. Las ideas, las iniciativas, el software, el hardware… fueron creados a iniciativa y a expensas públicas, y están siendo entregados a individuos como Bill Gates. (Noam Chomsky)

¿Qué decir del cine sino que, al filo de su evolución y su progreso técnico, desde el filme mudo al hablado, del color a la alta tecnología de los efectos especiales, la ilusión, en su sentido fuerte, se ha puesto en retirada? Es por medio de esta tecnología, de esta eficiencia cinematográfica, como la ilusión se retira.

El cine actual desconoce la ilusión y la alusión: se encadena bajo un modelo hipertécnico, hipereficaz, hipervisible. Nada de blanco, nada de vacío, nada de elipse, nada de silencio, como la televisión, con la que se confunde cada vez más, perdiendo la especificidad de sus imágenes.

Nos dirigimos hacia la alta definición, es decir a la perfección inútil de la imagen, que de golpe ya no es una imagen, a causa de producirse en tiempo real. Cuanto más nos acercamos a la perfección de la imagen, más se pierde su poder de ilusión.

Miseria de la imagen sometida, como en la Guerra del Golfo en CNN. Pornografía de la imagen en tres o cuatro dimensiones, de la música en tres o cuatro o cuarenta y ocho pistas y aún más, siempre ajustándose a lo real, añadiendo lo real a lo real para lograr la ilusión perfecta (la de la semejanza, la del estereotipo realista), que mata toda ilusión en profundidad. Es el porno, que añade una dimensión a la imagen del sexo, en detrimento de la dimensión del deseo y descalificando toda ilusión seductora. El apogeo de esta desimaginación de la imagen, de estos esfuerzos inútiles para hacer que una imagen deje de serlo, es la imagen de síntesis, la imagen numérica, la realidad virtual. (Jean Buadrillard)

Afortunadamente, el televidente puede imprimir su propio ritmo seleccionando histéricamente con el control remoto. Todos hemos intentado alguna vez ver el telediario pasando de la primera a la segunda cadena a intervalos, alternativamente, de modo que hemos visto siempre dos veces la misma noticia y nunca aquélla que esperábamos.

Así, cada cual puede crearse su propio ritmo y ver la televisión del mismo modo que cuando se escucha música tapándose y destapándose los oídos con las manos, decidiendo por su propia cuenta en qué cosa se transformará la Quinta de Beethoven. Nuestra noche televisiva ya no cuenta historias completas: toda ella es un avance, un corto, un “próximamente”. El sueño de las vanguardias históricas. (Umberto Eco)

Cuando las creencias universales se introdujeron como los únicos valores posibles en cuanto mediadores culturales, era bastante fácil para tales creencias incorporar singularidades como modos de diferenciación en una cultura universal que se jactaba de ser la abanderada de la diferencia.

Pero ya no pueden hacerlo, pues la irradiación triunfante de la globalización ha erradicado todas las formas de diferenciación y todos los valores universales que defendían la diferencia. Así, la globalización ha dado lugar a una cultura absolutamente indiferente. (Jean Baudrillard)

— Pero, Baudrillard, ¿está usted seguro?: ¿todas las formas, todos los valores?, ¿es usted absolutamente indiferente?

En la Paleo TV había poca cosa que ver y antes de medianoche ¡todo el mundo a la cama!

La Neo TV, en cambio, ofrece decenas de programas hasta horas avanzadas de la madrugada. El aparato de video permite ver ahora muchos programas más. Las películas pueden comprarse o alquilarse; y pueden grabarse los programas que se emiten cuando no estamos en casa. ¡Qué maravilla! Ahora es posible pasarse cuarenta y ocho horas al día delante de la pantalla, de modo que ya no hay que estar en contacto con esa remota ficción que es el mundo exterior.

Además, un acontecimiento puede hacerse ir hacia adelante y atrás, y al ralentí y a doble velocidad. ¡Se puede ver a Antonioni a ritmo de Mazinga! Ahora la irrealidad está al alcance de todos.

En la pantalla televisiva podrán verse los horarios de trenes, la cotización de Bolsa, los horarios de espectáculos, las voces de la enciclopedia… Pero cuando todo, absolutamente todo, pueda leerse en el televisor, ¿quién tendrá necesidad todavía de los horarios de trenes o de espectáculos, o de los informes meteorológicos?

La pantalla del televisor nos dará informaciones de un mundo exterior al que ya nadie saldrá. … El cuerpo se volverá inútil, bastarán los ojos. (Umberto Eco)

Hasta 1994, gente como Bill Gates tenía poco interés en Internet. No iba nunca a las conferencias sobre Internet, porque no veía una manera de sacar beneficios. Ahora se está entregando a las corporaciones privadas, y te dicen todas las cosas buenas que desean hacer.

Desean tomar grandes zonas de Internet y sacarlas totalmente del dominio público, convertirlas en intranets, que sean cercadas con cortafuegos, y utilizadas sólo para operaciones corporativas internas.

Desean controlar el acceso, y ésa es una gran parte de los esfuerzos de Microsoft: controlar el acceso de tal manera que dirijan a la gente que tiene acceso a Internet hacia lo que “ellos” deseen, como servicios de compra a domicilio, u otras diversiones. (Noam Chomsky)

A pesar de todo, la cultura disidente sobrevivió, y ha experimentado un gran crecimiento desde la década de los sesenta.

A pesar de toda la propaganda y de todos los intentos por controlar el pensamiento y fabricar el consenso, la cultura disidente constituye un conjunto de signos de efecto civilizador.

Se está adquiriendo una capacidad y una buena disposición para pensar las cosas con el máximo detenimiento. Ha crecido el escepticismo acerca del poder. (Noam Chomsky)

En realidad, acá, lo que se sabe, se sabe en colectivo. Sabemos, por ejemplo, que estamos en guerra. (Subcomandante Insurgente Marcos)

Referencias
Baudrillard, Jean
Duelo
http://www.fractal.com.mx/F7baudri.html  
La violencia de lo Global
http://www.ctheory.net/text_file.asp?pick=386  
Simulacra and Simulations
http://www.stanford.edu/dept/HPS/Baudrillard/Baudrillard_Simulacra.html  
Chomsky, Noam
Sobre la concentración de los medios de comunicación (entrevista)
http://www.infoamerica.org/teoria/articulos/chomsky8.htm  
Consentimiento sin consentimiento: la uniformación de la opinión pública
http://www.infoamerica.org/teoria/articulos/chomsky1.htm  
El control de los medios de comunicación
http://www.infoamerica.org/teoria/articulos/chomsky6.htm  
Eco, Umberto
La estrategia de la ilusión
http://www.uap.edu.ar/signos/?accion=imprimir_pagina&id=44  
Mattelart, Armand
Comunicación, poderes, resistencias
http://etcetera.com.mx/pag77ne37.asp  
Del humanismo universalista al proyecto Global: función geopolítica de la cultura
http://www.infoamerica.org/teoria/articulos/mattelart1.htm  
Subcomandante Insurgente Marcos La velocidad del sueño. Primera parte: Botas
http://www.fzln.org.mx/displayarticle1088.html  

http://www.lafogata.org/

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ESPAÑA: La manipulación la permite el modelo de Medios Públicos: hay que cambiarlo

documentos Por enésima vez, una radiotelevisión pública es utilizada de forma partidista para emitir una información alejada del rigor y la profesionalidad, y contaminada de tendenciosidad contraria al derecho constitucional a una información veraz y contrastada.”

Comunicado / Junta Ejecutiva Federal de la FeSP
La manipulación la permite el modelo de
Medios Públicos: hay que cambiarlo

Por enésima vez, una radiotelevisión pública es utilizada de forma partidista para emitir una información alejada del rigor y la profesionalidad, y contaminada de tendenciosidad contraria al derecho constitucional a una información veraz y contrastada. Como en la anterior crisis en Telemadrid, que acabó en una destitución por la emisión de un reportaje sobre Euskadi, la larga mano del control ejercido desde el poder político ha puesto en cuestión el carácter público de ese medio, como ha sucedido y sucede en otras radiotelevisiones, y como se anuncia de forma descarada con la nueva RTV balear, al servicio directo e indisimulado, agravado por la externalización total de los servicios, del Gobierno de Jaume Matas.

Por supuesto, lo fundamental ahora es la movilización y la respuesta de los profesionales de RTVM, con el apoyo de los trabajadores de otros medios, y en ese sentido desde la FeSP nos solidarizamos con su huelga de firmas, para evidenciar la protesta ante el espectador y empezar a organizar la resistencia que en su día servirá para la democratización de Telemadrid.

Pero más allá de esta respuesta es preciso poner sobre la mesa los cambios legislativos necesarios para impedir la crónica repetición de manipulaciones como la del 11-M (la de hace un año y la de ahora *): las promesas electorales de diversos partidos sobre la reforma del modelo de Medios Públicos y las iniciativas legislativas en marcha en el Congreso y en los Parlamentos catalán y andaluz para cambiar la gestión y el control en RTVE, la RTVA y la CCRTV deben extenderse a todas las comunidades, de forma que el mapa audiovisual público (sin olvidar a EFE) se democratice en paralelo. Precisamente por que el Estatuto de Radiotelevisión de 1980 es una ley de bases, la reforma del modelo propuesta por el Comité de Expertos y prometida por el presidente del Gobierno debe de ser global y afectar a todos los medios públicos: estatales, autonómicos y locales.

Al menos eso creemos los profesionales organizados en la Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP), que como el conjunto de los informadores somos los primeros en sufrir en nuestro trabajo el partidismo y el control gubernamental de esos medios, pese a que los grandes perjudicados son los ciudadanos, imposibilitados del derecho constitucional a una información digna y no manipulada.

Mientras tanto, todo el apoyo a los trabajadores de Telemadrid y Onda Madrid, cuya lucha popularizaremos por todos los rincones a donde lleguemos.

* Comunicado relacionado: - Las redacciones de Telemadrid y Onda Madrid se movilizan por la manipulación en un especial sobre el 11-M y el 14-M

Comunicado / Junta Ejecutiva Federal de la FeSP
El Inconformista Digital.-

Ref. Web de éste comunicado: Federación de Sindicatos de Periodistas - http://www.fesp.org/fesp/inf/index.php?nid=108

Incorporación - Redacción. Barcelona, 18 Marzo 2005.

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