Thursday, October 27, 2005

EHESS: las ciencias sociales francesas alimentadas por la CIA

Desde el principio de la Guerra Fría, la CIA se preocupó por tomar el control de la enseñanza de las ciencias sociales en Francia para sustraerla a la influencia de los comunistas. Mediante el físico Pierre Auger, entonces director de la enseñanza superior, la CIA dirigió la creación de una nueva sección dentro de la École pratique des hautes études [Escuela Práctica de Altos Estudios], al margen del CNRS [Centro Nacional de Investigación Científica]. Después financió nuevas instalaciones, la Maison des sciences de l’homme [Casa de las Ciencias del Hombres], y logró hacer de esta, en 1975, la École des hautes études en sciences sociales [Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales] (EHESS), que preside el historiador anticomunista François Furet.(JPEG)

 

 

La Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales (EHESS) en París, Francia.

La historia oficial de la Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales (EHESS), en Francia y en donde resaltaron tanto el intelectual francés anticomunista François Furet, así como sus seguidores, insisten con la historia -según ellos-, que la evolución que ellos experimentaron y efectuaron permitió a la institución separarse de la influencia de sus mecenas estadounidenses.

La escuela, resultado de medio siglo de injerencia cultural estadounidense, fue creada gracias a los créditos distribuidos durante la Guerra Fría por las fundaciones Ford y Rockefeller. A pesar de sus origines diplomáticos, la institución -según la versión oficial- supo «superar la idea que la creó» renovando «una disciplina [la historia] con antiguas tradiciones europeas» [Esta tesis, destinada a enfrentar posibles acusaciones [Lejos de expresar algún tipo de emancipación de la institución, la toma del control de la escuela por parte de los historiadores aclara las decisiones estratégicas de la Fundación Rockefeller que, a partir de los años 50, hizo de esta disciplina uno de los principales instrumentos de la diplomacia cultural estadounidense.

Las ciencias sociales como instrumento, según Rockefeller

A partir de 1901, John D. Rockefeller (1839-1937), siguiendo los consejos de su amigo Frederik Gates -pastor bautista- invirtió parte de su colosal fortuna en el financiamiento de proyectos filantrópicos. Creó así en New York, en 1901, el Rockefeller Institute of Medical Research (que se convertiría en 1965 en la Rockefeller University), más tarde, en 1902, la General Education Board y, en 1909, la Rockefeller Sanitary Commission. Tales acciones en los campos de la medicina y la educación desembocan en la creación de la Fundación Rockefeller.

Inspirada en las ideas de Andrew Carnegie, quien había publicado en 1889 El evangelio de la riqueza, la historia oficial solamente habla del deseo de «promover el bienestar de la Humanidad». En realidad, la Fundación Rockefeller fue fundamentalmente un medio de evadir las leyes antitrust. En 1911, la Standard Oil fue dividida en varias filiales, decisión política que se suponía debía poner fin al monopolio de esa compañía sobre les mercados estadounidenses del petróleo. Ya en 1910, John D. Rockefeller propone un proyecto de Fundación «bajo la protección del Congreso».

La Fundación se crea en 1913. Esta cobertura permite a la familia Rockefeller controlar las diferentes filiales surgidas de la fragmentación decretada en 1911 por la Corte Suprema. La Fundación posee, por ejemplo, tres millones de acciones de la Standard Oil of New Jersey, la empresa petrolera número uno del mercado.

Las actividades filantrópicas de la Fundación están ligadas a menudo a los intereses económicos y sociales de la familia Rockefeller [A finales de 1913 una huelga de varios meses en una filial de la Standard Oil desemboca, el 20 de abril de 1914, en la masacre de Ludlow, uno de los episodios más trágicos de la represión de la clase obrera estadounidense. La Fundación había tratado de estudiar el movimiento en el marco de una encuesta sobre las «relaciones industriales» con la esperanza de canalizarlo.

Fiel a esa concepción manipuladora de las ciencias sociales, la Fundación favorece, en Estados Unidos, el desarrollo de las ciencias sociales en el seno de diferentes universidades (Yale, Harvard, Chicago y Columbia) y, en Europa, garantiza gran parte del financiamiento de organismos como la London School of Economics -que acoge economistas comprometidos con la Sociedad Mont-Pelerin [La Fundación Rockefeller en Francia

En 1917, la Fundación Laura Spellman Rockefeller (que lleva el nombre de la esposa del patriarca) se instala en París en el marco de un programa de lucha contra la tuberculosis. El financiamiento privado de las ciencias políticas es, en aquel entonces, una práctica muy poco extendida en Francia. Ernest Lavisse, director de la École normale supérieure [Escuela Normal Superior] (ENS) de 1906 a 1919, es el único en intentar la experiencia al crear en la calle Ulm el Comité Nacional de Estudios Sociales y Políticos (CNESP) con ayuda del rico banquero Albert Khan. El CNESP, oficializado por Gustave Lanson, sucesor de Ernest Lavisse en el ENS, se convierte en el «Centre de documentation sociale» [Centro de Documentación Social], organismo que dirige Célestin Bouglé y en el cual comienzan su carrera jóvenes investigadores.

En 1931, la Fundación Rockefeller responde favorablemente a los pedidos de financiamiento de Charles Rist, profesor de economía, subgobernador del Banco de Francia, quien desea crear un Instituto Científico de Investigaciones Económicas y Sociales. En el mismo momento, la organización filantrópica niega su apoyo a un proyecto más ambicioso de Marcel Gauss. Preocupada ya por la situación política en Francia, la Fundación Rockefeller considera que Gauss, sobrino del sociólogo Emile Durkheim, se sitúa «demasiado a la izquierda».

En 1932, el Centro de Documentación Social obtiene créditos para financiar dos puestos de investigador a tiempo completo. Raymond Aron et Georges Friedman [De 1933 a 1940, el Instituto Científico de Investigaciones Económicas y Sociales que dirige Charles Rist recibe 350,000 dólares; el Consejo Universitario de Investigación Social, que preside el rector Charléty, 166 000 dólares; y el Centro de Estudios de Política Exterior, también bajo la dirección del rector Cherléty, 172 000 dólares.

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Pierre Auger

Durante la Segunda Guerra Mundial, miembros de las fundaciones Ford y Rockefeller organizan el exilio del sociólogo Gurvitch, del antropólogo Lévi-Strauss y del físico Auger. En Francia, en la sede de la Fundación Rockefeller, investigadores como Jean Stoetzel [7].

De la VIª Sección a la Casa de las Ciencias del Hombre

En junio de 1948, el Consejo de Seguridad Nacional formaliza la creación de una red estadounidense de injerencia anticomunista en los Estados aliados, la red stay-behind [Pero Rockefeller ha comenzado ya en Austria un «Plan Marshall de la inteligencia», específicamente con el seminario de estudios norteamericanos de Salzburgo que dirige Clemens Heller. La Fundación recurre de forma natural a los intelectuales franceses que financia ya desde hace mucho tiempo. Pierre Auger es nombrado director de la enseñanza superior a partir de su regreso a Francia, en 1945.

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Importante figura de la resistencia antinazi, el premio Nóbel Frederic Joliot-Curie se niega a colaborar con Estados Unidos.

Durante la guerra, había impartido cursos en la ciudad de Chicago donde había encontrado un dinámico departamento de Ciencias Sociales que servia de base a los neoconservadores [Elabora entonces el proyecto de sacar del CNRS el Centro de la Energía Atómica (CEA), por un lado, y, por otra parte, un polo de ciencias sociales que debía incorporarse a la École pratique des hautes études [Escuela Práctica de Altos Estudios] (EPHE) [Previamente se establecieron contactos mediante Claude Lévi-Straus, a la sazón agregado cultural de la embajada de Francia en Washington, y después a través de Charles Morazé quien se reúne con John Marshall [Charles Morazé, catedrático en historia, colaborador de los Annales, miembro de la Fundación Nacional de Ciencias Políticas, reúne todas las características políticas e intelectuales que busca la Fundación Rockefeller. Se convierte entonces en uno de los actores principales de la VIª Sección cuyo primer consejo se reúne en 1948. Una cuarta parte de los fondos procede de la Fundación Rockefeller [En el contexto ideológico de la guerra fría, los organizadores filantrópicos sirven de pantalla para operaciones de intervención cultural, a veces directamente dirigidas por los servicios secretos estadounidenses. Es así que, en 1950, miembros de la CIA permiten la creación, en Berlín, del Congreso por la Libertad de la Cultura, organización que reúne intelectuales hostiles al comunismo [(JPEG)

Clemens Heller

En 1954, gracias a Clemens Séller [En 1959, la Fundación Ford [Al terminar la construcción definitiva de esa casa, la VIª Sección aspira a hacerse definitivamente autónoma. El decreto del 23 de enero de 1975 crea oficialmente la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (EHESS), institución al margen de la universidad francesa, que acogerá a numerosos ideólogos proestadounidenses. A partir de 1977, François Furet, historiador anticomunista, se convierte en su presidente y recluta a su amigo Pierre Rosanvallon. Ambos crearán años más tarde la Fundación Saint-Simon [En 1980, Furet crea un Centro de Estudios norteamericanos dentro de la Escuela. Resultado de un largo proceso de injerencia cultural estadounidense, la EHESS es un establecimiento híbrido, financiado a la vez por el Estado francés, el Departamento de Estado de Estados Unidos (becas Fulbright) y por la Fundación franco-norteamericana de New York. [


 

[1] Brigitte Mazon, Histoire de l’École des hautes études en sciences sociales, Le rôle du mécénat américain (1920-1960), Cerf. Tesis de Brigitte Mazon dirigida por François Furet, Presidente de la EHESS de 1977 a 1985.

[2] «La richesse est suspecte. Et l’argent américain suscite des amalgames: on y voit la “main de l’étranger”, on soupçonne l’impérialisme, on accuse la CIA» [La riqueza es sospechosa. Y el dinero norteamericano da lugar a amalgamas: se ve entonces “la mano del extranjero”, se sospecha del imperialismo, se acusa a la CIA.]. Ibid, p. 13.

[3] La Fundación Rockefeller financia también organizaciones, como el Population Council, encargadas de establecer políticas de limitación de la natalidad.

[4] Hayek es nombrado profesor en la London School of Economics en 1931. «Friedrich von Hayek, el padre del neoliberalismo», Voltaire, 4 de marzo de 2004.

[5] Georges Friedmann (1902-1977), catedrático en filosofía de origen burgués, se convierte a partir de los años 20 en un especialista «marxiano» de la condición obrera y de los problemas ligados al progreso técnico («el maquinismo»). Contrariamente a los filosofos del período que sirvió de intermedio a las dos guerras mundiales (Politzer, Nizan, Aron, Lefebvre), la especulación filosófica no le parece suficiente; el estudio de la clase obrera requiere, según él, un enfoque empírico (más cercano del periodismo que del sondeo sociológico de terreno). En 1925, visita las fábricas de Toscana, recogiendo testimonios de obreros. El volumen de datos recogidos en Francia, en Estados Unidos y en la Unión Soviética alimenta su investigación sobre la organización del trabajo industrial realizada en el marco del Centro de Documentación Social de la Escuela Normal Superior, centro que dirige Célestin Bouglé.

[6] Jean Stoetzel, alumno de Lazarsfeld, es el fundador del IFOP, primer instituto francés de sondeos. Yendo en contra de la tradición francesa que representaba Emile Durkheim, contribuyó a importar los métodos de la sociología empírica estadounidense.

[7] Alexis Carrel fue miembro de la conspiración de «La Cagoule» [la Capucha]. Formó parte del Comité ejecutivo que dirigió Coutrot del Centro de Estudio de los Problemas Humanos del cual Georges Friedmann fue uno de los consejeros. Fue también miembro del Consejo General del Centro Francés de Síntesis, un grupo que tuvo su sede en Vichy bajo la protección de Philippe Pétain

[8] «Stay-behind: les réseaux d’ingérence américains» por Thierry Meyssan, Voltaire, 20 de agosto de 2001.

[9] Ese departamento será prontamente financiado por la Fundación Olin. En los años 80 acogerá a François Furet.

[10] La EPHE es fundada en 1868 por Victor Duruy, a la sazón ministro de Instrucción Pública. Varios proyectos que apuntaban a la creación de una sexta Sección (proyecto Mauss, proyecto Tabouriech) fracasaron por falta de suficientes créditos.

[11] La escuela de los Annales designa un grupo de historiadores entre los cuales los más conocidos son Fernand Braudel, Marc Bloch, Lucien Febvre y, en menor grado, Charles Morazé.

[12] John Marshall es miembro de la división de ciencias humanas de la Fundación Rockefeller. Se encarga, con John Willits y Robert T. Crane, de buscar en Francia a los futuros beneficiarios de las subvenciones. Por su lado, John Willits, director del departamento de ciencias sociales de la Fundación se pone en contacto, entre otros, con Jacques Rueff, miembro de la Sociedad Mont-Pelerin.

[13] Esos fondos permiten subvencionar el Centro de Investigaciones Históricas que dirige Braudel, así como el Centro de Estudios Económicos que dirige Morazé.

[14] «Quand la CIA finançait les intellectuels européens» por David Boneau Voltaire, 27 de noviembre de 2003.

[15] Clemens Heller (1917-2002), graduado de Harvard de origen austríaco, hijo del editor de Freud en Viena, organiza el seminario de Salzburgo, más tarde llega a Francia, en 1949. Su casa, en la calle Vaneau, fue centro de encuentros intelectuales. Ese salón parisino acogió, entre otros, a Claude Lévi-Strauss y Margaret Mead.

[16] En octubre de 1955, Kenneth W. Thompson pide que el proyecto de Angelo Tasca, apodado Angelo Rossi, de elaborar una Historia de la Internacional Comunista, sea incorporado al programa de «áreas culturales » de la VIª Sección. Rossi, fundador del Partido Comunista italiano, funcionario del régimen de Vichy, es el candidato que Raymond Aron apoya para contrarrestar las tesis políticas de Jean Chesneaux. Es el padre de Catherine Tasca, ministra de Cultura y de Comunicación del gobierno de Jospin (2000-2002). Kenneth Thompson fue miembro de los servicios de contraespionaje estadounidenses de 1944 a 1946 y participó en la operación de salvamento de los responsables nazis que fueron sacados de Europa. Más tarde fue profesor en la Universidad de Chicago en 1948, antes de incorporarse a la Fundación Rockefeller en 1953.

[17] «La Fundación Ford, fachada filantrópica de la CIA» y «bien Por qué la Fundación Ford subvenciona la oposición», Voltaire, 5 y 19 de abril de 2004.

[18] Ese proyecto recibe el apoyo de Febvre, Braudel y Gaston Berger (Director general de la enseñanza superior).

[19] «La face cachée de la Fondation Saint-Simon», Voltaire, 10 de febrero de 2004.

[20] De 1997 a 2001, la Fondation franco-américaine es presidida par John Negroponte quien dispone entonces de una oficina en la sede de la EHESS. Ver «John Negroponte bientôt à Bagdad», par Arthur Lepic, Voltaire, 20 de abril de 2004.

http://www.voltairenet.org/article130256.html 

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Saturday, October 22, 2005

CENTROAMÉRICA: PROBIDAD SE UNE A RED REGIONAL DE LIBRE EXPRESIÓN

Probidad unió fuerzas con otras cuatro organizaciones de la sociedad
civil centroamericanas para crear una red para promover la libertad de
expresión y el acceso a la información en El Salvador, Honduras,
Nicaragua y Panamá.

El miembro de IFEX es un fundador del Grupo de Trabajo Centroamericano,
que incluye a C-Libre (Comité por la Libre Expresión) y ACI Participa de
Honduras, la Fundación Violeta Barrios de Chamorro de Nicaragua y la
Defensoría del Pueblo de Panamá. El grupo se formó en una conferencia
celebrada a principios de octubre en la República Dominicana que examinó
el estado del acceso a la información en Centroamérica.

Con el apoyo del Trust for the Americas (Fundación para las Américas),
el grupo de trabajo fomentará las iniciativas locales y regionales para
promover la libertad de expresión y compartirá información y
experiencias. Las actividades incluirá foros en la región que reúnan a
periodistas, académicos y organizaciones de la sociedad para analizar
campañas sobre leyes de acceso a la información. También se celebrarán
seminarios para crear conciencia de la ética de medios y las
responsabilidades sociales de los periodistas. 

Para obtener más información, comuníquese con José Manuel Castillo de
Probidad (jcastillo@probidad.org) o Silvina Acosta del Fundación para
las Américas (sacosta@oas.org).

Visite:
- Probidad: http://www.probidad.org
- Fundación para las Américas: http://www.trustfortheamericas.org
- Relator Especial para la Libertad de Expresión de la OEA:
http://www.cidh.org/Relatoria/
- Acceso a la Información:
http://www.cidh.org/Relatoria/showarticle.asp?artID=267&lID=2
- El derecho del público a saber: Principios sobre las leyes de libertad
de información:
http://www.article19.org/pdfs/standards/righttoknow.pdf

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Monday, October 10, 2005

La era de la inseguridad

Nada simboliza mejor el desasosiego de la prensa francesa, frente a una alarmante baja en su difusión, que la reciente disposición del diario Libération, otrora maoísta, de favorecer la toma de control de su capital por el banquero Edouard de Rothschild… Hace poco, el grupo Soc-presse, que publica unos 70 títulos, entre ellos Le Figaro, L’Express, L’Expansion y decenas de diarios regionales, fue comprado a su vez por un fabricante de armas, Serge Dassault. Y se sabe que otro industrial del armamento, Arnaud Lagardère, es dueño del grupo Hachette1 que posee 47 revistas (entre las cuales están Elle, Parents, Première) y diarios como La Provence, Nice-Matin o Corse-Presse. Si prosiguiera esta caída de la difusión, la prensa escrita independiente correría el riesgo de caer poco a poco bajo el control de un pequeño grupo de industriales -Bouygues, Dassault, Lagardère, Pinault, Arnault, Bolloré, Bertelsmann- que multiplican sus alianzas entre ellos, amenazando así el pluralismo.

La caída afecta actualmente a toda la prensa de referencia. Por primera vez desde hace 15 años no se libra Le Monde Diplomatique. Nuestro periódico, que desde 1990 registraba un aumento regular en su difusión y que entre 2001 y 2003 tuvo un crecimiento récord en su venta -superior al 25% acumulado- habrá tenido sin duda en 2004 un retroceso de 12% en su difusión.2 La mayoría de los grandes diarios franceses de circulación nacional registrarán también un descenso importante, que se sumará al sufrido en 2003, a saber: Le Figaro: -4.4%; Libération: -6.2%; Les Echos: -6.4%; Le Monde: -7.5%, y La Tribune: -12.3%.

El fenómeno está lejos de circunscribirse a Francia. El diario estadounidense International Herald Tribune, por ejemplo, vio bajar sus ventas en 2003 en 4.16%; en Reino Unido, el Financial Times cayó en 6.6%; en Alemania, en los últimos cinco años la difusión ha bajado 7.7%, en Dinamarca 9.5%, en Austria 9.9%, en Bélgica 6.9%, e incluso en Japón, cuyos habitantes son los mayores consumidores de periódicos, el retroceso ha sido de 2.2%. Dentro de la Unión Europea, el número de periódicos vendidos cada día es inferior en un millón de ejemplares respecto de hace diez años…A escala mundial, la venta de diarios cae cada año un promedio de 2%. Hay quienes llegan a preguntarse si la prensa escrita no se convertirá en algo del pasado, un medio de la era industrial en vías de desaparición.

 

Aquí y allá hay periódicos que desaparecen. En Hungría, el 5 de noviembre de 2004, el diario Magyar Hirlap (propiedad del grupo suizo Ringier) cerró sus puertas. La víspera, 4 de noviembre, en Hong Kong, el semanario otrora de referencia sobre temas asiáticos Far Eastern Economic Review (propiedad del grupo estadounidense Down Jones) dejó de publicarse. En Francia, el 7 de diciembre de 2004, el mensual Nova Magazine también interrumpió su salida. En Estados Unidos, entre 2000 y 2004, desaparecieron más de dos mil empleos en la prensa escrita, lo que representa 4% del total. La recesión afecta también a las agencias de prensa que suministran información a los periódicos. La principal de ellas, Reuters, acaba de anunciar una reducción de cuatro mil 500 empleos.

Se conocen las causas externas de esa crisis. Por una parte, la ofensiva devastadora de los diarios gratuitos. En Francia, el gratuito 20 Minutes ya ha tomado claramente la delantera en número de lectores, pues llega a más de dos millones de personas por día en promedio, superando ampliamente al diario de pago Le Parisien (1.7 millones) y a otro gratuito, Metro, que diariamente leen 1.6 millones de personas.Esos medios captan importantes flujos publicitarios, dado que los anunciantes no hacen ninguna distinción entre el lector que paga por su diario y el que lo recibe gratis.

Para resistir a esa competencia que podría resultar mortal para los diarios -y que ya amenaza a los semanarios- algunos de ellos, sobre todo en Italia, España, Grecia y Turquía (aunque el fenómeno se extiende también a Francia) proponen con cada entrega, por una pequeña suma extra, una revista de historietas, un DVD, CD, libros, átlas, enciclopedias, colecciones de sellos o de antiguos billetes de banco, y hasta vajillas, juegos de ajedrez, etcétera. Lo cual refuerza la confusión entre información y mercancía, con el riesgo de que los lectores ya no sepan qué es lo que compran. Así es como los diarios enturbian más su identidad, devalúan el título y ponen en marcha un engranaje diabólico que nadie sabe en qué acabará.

La otra causa externa es, claro está, Internet, que continúa su fabulosa expansión. Únicamente en el curso del primer trimestre de 2004 se crearon 4.7 millones de sitios Web. Actualmente existen en el mundo unos 70 millones de sitios e Internet cuenta con más de 700 millones de usuarios. En los países desarrollados, muchas personas abandonan la lectura de la prensa -y hasta la televisión- por la pantalla de la computadora. El ADSL (Asymetric Digital Subscriber Line) ha modificado la situación especialmente. Por precios que oscilan entre los diez y los 30 euros, hoy en día es posible abonarse a Internet de alta velocidad. Actualmente, en Francia, más de 5.5 millones de hogares están abonados con conexión ultra rápida a la prensa digital (79% de los diarios del mundo poseen ediciones electrónicas), a todo tipo de textos, e-mail, fotos, música, programas de televisión o de radio, películas, videojuegos, etcétera.

Existe además el fenómeno de los blogs, característico de la cultura Web, cuyo número ha aumentado de manera impresionante en todo el mundo durante el segundo semestre de 2004, y que, con el tono de un diario íntimo, mezclan sin complejo información y opinión, hechos verificados y rumores, análisis documentados e impresiones fantasiosas. Su éxito es tal que se encuentran en la mayoría de los diarios digitales. Esa avidez muestra que muchos lectores prefieren la subjetividad y la parcialidad asumidas de los bloggers a la falsa objetividad y a la imparcialidad hipócrita de la gran prensa. Por otra parte, la conexión a la galaxia Internet a través de los teléfonos-móviles-multifunciones puede acelerar aún más ese movimiento. De esta manera la información se vuelve más móvil y más nómada. Así es posible saber, en todo momento, lo que ocurre en el mundo.

En la India, la firma Times Internet, filial multimedia del diario Times of India, envía mensualmente a los teléfonos móviles de sus abonados más de 30 millones de informaciones en forma de SMS (Short Message Service), tecnología que permite una comunicación rápida, breve y económica. En Japón y en Corea del Sur, una cantidad creciente de personas se informan a través de sus teléfonos celulares. Allí reciben programas de radio, de televisión y los canales de información permanente. Resultado: todos los sectores de información, fuera de Internet, pierden audiencia dado el alto nivel de competencia existente entre los medios de comunicación.3

Pero la crisis tiene también causas internas, que obedecen principalmente a la pérdida de credibilidad de la prensa escrita. En primer lugar porque ésta pertenece cada vez más -como hemos visto- a grupos industriales que controlan el poder económico y que están en connivencia con el poder político. Y también porque la parcialidad, la falta de objetividad, la mentira, las manipulaciones o simplemente las imposturas, no cesan de aumentar. Sabemos que no ha existido ninguna época dorada de la información, pero actualmente esas derivas han alcanzado también a los diarios de calidad. En Estados Unidos, el caso de Jayson Blair, el periodista estrella que falsificaba hechos, plagiaba artículos de Internet y que incluso inventó decenas de historias, causó un perjuicio colosal al New York Times, que a menudo publicaba sus fabulaciones en portada.4 Ese diario, que era considerado una referencia por los profesionales, sufrió una conmoción a raíz del mencionado caso: los dos responsables de la redacción, Howell Raines y Gerald Boyd, debieron renunciar, y hubo que crear un puesto de ombudsman (defensor del lector), para el que fue designado Daniel Okrent, un ensayista y ex jefe de redacción de la revista Time.

Pocos meses después estalló otro escándalo, aún más estruendoso, en el primer diario de Estados Unidos, USA Today. Sus lectores descubrían, estupefactos, que su más célebre reportero, Jack Kelley, una estrella internacional que desde hacía 20 años viajaba por todo el mundo, que había entrevistado a 36 jefes de Estado y cubierto una decena de guerras, era un falsificador compulsivo, un “impostor en serie”. Entre 1993 y 2003, Kelley había inventado cientos de relatos sensacionales. Como por azar, siempre estaba en el lugar donde ocurrían los acontecimientos, de los que extraía historias excepcionales y apasionantes. En uno de sus reportajes decía haber sido testigo de un atentado en una pizzería de Jerusalén y describía a tres hombres que comían junto a él, cuyos cuerpos habían sido proyectados hacia arriba por la explosión, cayendo luego decapitados, mientras las cabezas rodaban sobre la calle…

Su reportaje más grosero, aparecido el 10 de marzo de 2000, era sobre Cuba. Kelley había fotografiado a una empleada de hotel -Jacqueline- cuya fuga clandestina a bordo de un frágil esquife relataba con lujo de detalles, incluyendo la muerte de la desdichada, ahogada en el estrecho de la Florida. En realidad, la mujer -cuyo verdadero nombre era Yamilet Fernández- está viva actualmente y nunca ha corrido tal aventura. Otro periodista de USA Today, Blake Morrison, la entrevistó y pudo verificar que Kelley había mentido.5 Las revelaciones de esos fraudes, considerados como uno de los mayores escándalos del periodismo estadounidense, le costaron el puesto a la directora de la redacción, Karen Jurgensen, y a otros dos altos directivos: Brian Gallagher, su adjunto, y Hal Ritter, responsable de la información.6

Más recientemente, en plena campaña electoral, un nuevo sismo deontológico sacudió el mundo de los medios. Dan Rather, el presentador estrella del informativo televisivo de CBS y del prestigioso programa 60 minutos, reconoció haber difundido, sin verificarlos, falsos documentos para probar que el presidente Bush había gozado de ayuda para evitar ser enviado a la guerra de Vietnam.7 Rather anunció que abandonaba su puesto y se retiraba.

 

Intoxicación sobre Irak

A todos esos desastres hay que añadir el cambio de manos de los grandes medios, transformados en órganos de propaganda -en particular el canal Fox News8- de las mentiras de la Casa Blanca respecto de Irak. Los diarios no verificaron ni pusieron en duda las afirmaciones de la administración de Bush. De haberlo hecho, un documental como Farenheit 9/11, de Michael Moore, no hubiera tenido tanto éxito, pues la información que aporta la película estaba disponible desde hacía mucho. Pero los medios la habían ocultado.

Incluso el Washington Post y el New York Times participaron de ese “lavado de cerebro”, como lo mostró perfectamente un especialista de los medios, John Pilger: “Mucho antes de la invasión, ambos diarios creaban falsas alarmas por cuenta de la Casa Blanca. En la portada del New York Times podían leerse títulos como: ‘Arsenal secreto [de Irak]: en busca de las bacterias de guerra’, ‘Un desertor describe los progresos de la bomba atómica en Irak’, ‘Un iraquí habla de la renovación de los emplazamientos de armas químicas y nucleares’, o ‘Desertores refuerzan el informe estadounidense contra Irak, afirman los oficiales’. Todos esos artículos resultaron ser pura propaganda. En un correo electrónico interno (publicado por el Washington Post) la periodista estrella del New York Times, Judith Miller, admitió que su fuente principal era Ahmed Chalabi, un exiliado iraquí, un prevaricador condenado por la justicia, que había dirigido el Congreso Nacional Iraquí (CNI), organización con sede en Washington y financiada por la CIA. Una investigación del Congreso llegó posteriormente a la conclusión de que toda la información suministrada por Chalabi y por otros exiliados del CNI carecía de valor”.9

Un oficial de la CIA, Robert Baer, reveló cómo funcionaba ese sistema de intoxicación: “El Congreso Nacional Iraquí tomaba sus informaciones de falsos desertores y las pasaba al Pentágono, posteriormente el Congreso Nacional Iraquí daba las mismas informaciones a los periodistas diciéndoles: ‘Si no lo creen, llamen al Pentágono’. Así se lograba crear un circuito cerrado con tales noticias.De esa manera, el New York Times podía decir que tenía dos fuentes de informaciones sobre las armas de destrucción masiva en Irak. Lo mismo ocurría con el Washington Post. Los periodistas no trataban de averiguar más. Por otra parte, los jefes de redacción les pedían que apoyaran al gobierno, por patriotismo”.10

 

El jefe de redacción del Washington Post, Steve Coll, renunció a su cargo el 25 de agosto de 2004, después de que una investigación mostrara el poco espacio que había otorgado a los artículos que cuestionaban la tesis del gobierno en el periodo previo a la invasión de Irak.11 El New York Times también entonó su mea culpa. En un editorial publicado el 26 de mayo de 2004, reconoció su falta de rigor en la presentación de los acontecimientos que llevaron a la guerra y lamentó haber publicado “informaciones erróneas”.

En Francia, los desastres mediáticos no son menores, como lo demostró el tratamiento dado por los principales medios a los casos de Patrice Alegre, del mozo de equipajes de Orly, de los pederastas de Outreau y de Marie L. que afirmaba haber sufrido una agresión antisemita en un tren de las afueras de París.12 El fenómeno se repite en muchos otros países. En España, por ejemplo, después de los atentados del 11 de marzo de 2004, los medios controlados por el gobierno de José María Aznar manipularon la información, tratando de imponer una “verdad oficial” al servicio de ambiciones electorales, ocultando la responsabilidad de la red Al Qaeda y atribuyendo el crimen a la organización vasca ETA.

Todos esos casos, al igual que la alianza cada vez más estrecha entre los medios de comunicación y los poderes económicos y políticos, han causado un daño terrible a la credibilidad de la prensa. Lo cual revela un inquietante déficit democrático. Domina el periodismo complaciente, al tiempo que el periodismo crítico retrocede. Cabe incluso preguntarse si a la hora de la globalización y de los megagrupos mediáticos no está desapareciendo la noción de prensa libre.

 

“Ideas sanas”

Al respecto, las declaraciones de Serge Dassault confirman todos los temores. En cuanto asumió su cargo, el nuevo propietario del diario Le Figaro declaró a los redactores: “Desearía, en la medida de lo posible, que el diario pusiera más de relieve nuestras empresas. Creo que a veces hay informaciones que requieren mucha precaución. Por ejemplo, los artículos sobre los contratos en curso de negociación. Hay informaciones que hacen más mal que bien. El riesgo consiste en poner en peligro intereses comerciales o industriales de nuestro país”.13 Se comprenderá que lo que Dassault llama “nuestro país” es su fábrica de armas Dassault-Aviation. Y sin duda para protegerla censuró una entrevista sobre la venta fraudulenta de aviones Mirage a Taiwán. Al igual que una información sobre las conversaciones entre el presidente francés Jacques Chirac y su homólogo argelino Abdelaziz Bouteflika, sobre un proyecto de venta de aviones Rafale a Argelia.14

Recientemente, Dassault explicó que una de las razones que lo llevaron a comprar el semanario L’Express y el diario Le Figaro era que un periódico “permite difundir una cantidad de ideas sanas”, lo que aumentó la inquietud de los periodistas.15

Si a esas declaraciones sumamos las de Patrick Le Lay, director del canal TF1, sobre la verdadera función de ese gigante de los medios de comunicación franceses -”La función de TF1 es ayudar a Coca Cola a vender su producto. Lo que nosotros le vendemos a Coca Cola es tiempo disponible de cerebro humano”16- vemos los peligros que implica esa mezcla de actividades, hasta tal punto resultan contradictorias la obsesión comercial y la ética de la información.

La citada mezcla de actividades puede ir muy lejos, sin que los lectores se den cuenta. Walter Wells, director del International Herald Tribune (que pertenece al grupo New York Times, que cotiza en bolsa), ha advertido recientemente sobre los riesgos de la entrada en el mercado de valores de las empresas de prensa. “A menudo, quienes deben tomar una decisión periodística se preguntan si la misma hará bajar o subir en algunos centavos el valor en bolsa de las acciones de la editorial. Ese tipo de consideraciones se ha vuelto capital, los directores de diarios reciben permanentemente directrices en tal sentido por parte de los propietarios financieros del periódico. Se trata de un hecho nuevo en el periodismo contemporáneo, antes no era así”.17

Esa confusión, que manipula y termina atrapando a los lectores, puede ir aún más lejos en Internet. Así, por ejemplo, la página electrónica de la revista económica estadounidense Forbes utiliza un nuevo procedimiento para hacer publicidad, integrando directamente los enlaces promocionales en el contenido de los artículos. Los anunciantes compran ciertas palabras-clave y cuando el cursor del internauta pasa sobre ellas, aparece un pop-up con un mensaje publicitario. Los periodistas no son informados por anticipado sobre las palabras-clave que compran los anunciantes, pero algunos ya se preguntan si dentro de poco no les pedirán que escriban artículos utilizando palabras precisas que podrían brindar importantes beneficios económicos a la empresa periodística.

 

La era de la inseguridad informativa

Cada vez más ciudadanos toman conciencia de esos nuevos peligros y se muestran muy sensibles respecto de las manipulaciones mediáticas, convencidos de que en nuestras sociedades hipermediatizadas, vivimos paradójicamente en estado de inseguridad informativa. La información prolifera, pero sin ninguna garantía de fiabilidad. Asistimos al triunfo del periodismo de especulación y de espectáculo, en detrimento del periodismo de información. La puesta en escena (el embalaje) predomina sobre la verificación de los hechos.

 

Foto: Claudia
Hernández Ramírez

En lugar de constituir la última defensa contra los excesos derivados de la rapidez y la inmediatez, muchos diarios han fallado en su misión y han contribuido a veces -en nombre de una concepción perezosa o policial18 del periodismo de investigación- a desacreditar lo que otrora se llamaba el “cuarto poder”. Nuestro fundador, Hubert Beuve-Méry, recordaba siempre: “Los hechos son sagrados, la opinión es libre”. Pero la actitud que se propaga en los medios parece invertir esa fórmula. Cada vez más editorialistas consideran que las que son sagradas son sus opiniones -pocas veces fundamentadas- a la vez que no dudan en deformar los hechos para obligarlos a justificar sus opiniones.

En semejante contexto, en que el entusiasmo militante retrocede mientras cunde una visión pesimista del futuro, la redacción de Le Monde Diplomatique se consagra a la tarea de mejorar su contenido editorial y considera que lo más importante es no traicionar la confianza de los lectores.

Somos el periódico de la sociedad en movimiento, de la crítica social, de los que quieren que el mundo cambie. Y estamos dispuestos a mantenernos fieles a principios fundamentales que caracterizan nuestra manera de informar. Moderando la aceleración mediática; apostando por un periodismo de las luces, para disipar las sombras de la actualidad; interesándonos en situaciones que no están bajo los reflectores de la actualidad, pero que ayudan a comprender mejor el contexto internacional; proponiendo dossiers cada vez más completos, más profundos y mejor documentados sobre los grandes temas contemporáneos; yendo al fondo de los problemas, con método, rigor y seriedad; presentando informaciones y análisis inéditos, que muchas veces permanecían ocultos; y atreviéndonos a ir a contracorriente de los medios dominantes. Estamos convencidos de que de la calidad de la información depende la del debate cívico. La índole de este debate determina en última instancia la riqueza de la democracia.




Notas

1 Hachette Filipacchi Médias, filial de Lagardère Media, es el primer editor de revistas del mundo, con 245 títulos en 36 países. Ver el dossier sobre “la concentración de los medios en Francia” en el sitio del Observatorio francés de los medios: www.observatoire-medias.info. En el seno del grupo Le Monde SA -accionista principal (51%) de Le Monde Diplomatique SA- el grupo Lagardère es accionista (10%) de Midi Libre, de la imprenta de Le Monde y de Le Monde interactif.

2 Por contra, el número de artículos leídos en nuestro sitio Internet se ha duplicado en 2004. Nuestra audiencia internacional continúa ampliándose: alcanzan el número de 45, en 20 lenguas, y su difusión acumulada supera el 1.1 millones de ejemplares.

3 En Estados Unidos, la audiencia de los informativos televisivos de los principales canales pasó de un promedio de 36.3 millones cada noche, en 1994, a 26.3 millones en 2004.

4 Ver Le Monde, 21/V/03 y Time, 16/VI/03.

5 www.usatoday.com/news/2004-03-19-2004-03-19-kelley-cuba_x.htm

6 Le Monde, 30/IV/04.

7 Le Monde, 28/IX/04.

8 Cf. el documental de Robert Greenwald, Outfoxed (2004).

9 John Pilger, “Cómo fabricar ciudadanos consumidores, mal informados y bien pensantes”, en Le Monde Diplomatique, edición española, octubre de 2004, p. 28.

10 En el documental de Robert Greenwald, Uncovered (2003).

11 The Washington Post, 12/VIII/04.

12 Ver la investigación de Gilles Balbastre, “Les faits divers, ou le tribunal implacable des médias”, en Le Monde Diplomatique, París, diciembre 2004.

13 Le Monde, 9/IX/04.

14 Le Canard enchaîné, 8/IX/04.

15 Una vez que Dassault asumió la dirección del grupo Socpresse, 268 periodistas del mismo, es decir, cerca de 10% del total, invocaron la cláusula de renuncia y anunciaron su renuncia.

16 En el libro Les Dirigeants face au changement, ediciones Huitième jour, París, 2004.

17 El Mundo, Madrid, 12/XI/04.

18 Donde se confunden demasiado a menudo informadores con soplones, verdaderas investigaciones con la recepción de mensajes.

Ignacio Ramonet

Director de Le Monde Diplomatique.

http://www.etcetera.com.mx/pag67ane53.asp



 

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