Argentina: La brutal sutileza de la censura
Una reciente investigación, llevada cabo por la ADC, sobre el otorgamiento de la publicidad oficial a los medios, revela que “el gobierno interfiere en las autonomías editoriales y ha tenido un importante efecto inhibitorio en el ambiente mediático y en el debate democrático“.
INFOCIVICA, 16 de diciembre de 2005).- El retiro de la publicidad oficial como represalia, la asignación discriminatoria de publicidad y subsidios ocultos, y el condicionamiento de contenido y despido de periodistas, son algunos de los efectos que más inciden en la supervivencia de los medios de comunicación argentinos.
Estos resultados son parte de la reciente investigación “Una Censura Sutil, abuso de publicidad oficial y otras restricciones a la libertad de expresión en Argentina”, publicado por la Asociación por los Derechos Civiles (ADC) y la Iniciativa Pro-Justicia de la Sociedad Abierta.
La publicación, que es el resultado de más de un año de trabajo, aborda la distribución de la publicidad oficial y los diversos mecanismos de censura en el ámbito nacional y en las provincias de Córdoba, Neuquén, Río Negro y Tierra del Fuego.
Roberto Saba, director ejecutivo de la ADC, contó que “el interés fue mostrar como en Argentina existen prácticas que tienden a producir autocensura por parte de los medios, la llamada censura indirecta, y que son prácticas que no son abiertas, son mecanismos sutiles que operan de determinadas maneras y que producen un efecto silenciador en algunas voces”.
El titular de la ONG aseguró que el libro es un aporte “no sólo para el periodismo sino para toda la sociedad que muchas veces deja de escuchar algunas voces y no sabe por qué”. Y opinó que “los esfuerzos del gobierno para interferir con la autonomía editorial han tenido un importante efecto inhibitorio en el ambiente mediático y en el debate democrático, tanto a nivel nacional como en las provincias estudiadas”.
Según el informe, “en el ámbito nacional, son menos los medios que dependen de la publicidad oficial para sobrevivir, lo que no impide que el gobierno nacional asigne publicidad por favoritismo político. Asimismo, funcionarios de alto rango del gobierno nacional y provincial habitualmente hacen objeto de presión e intimidación a los propietarios de medios, editores, e incluso a periodistas individuales”.
La investigación confirma “la intromisión gubernamental con la libertad de los medios, en formas que van mucho más allá de los abusos relacionados con la publicidad. Los funcionarios del gobierno también han negado el acceso a instituciones e información nacionales como represalia por noticias críticas”.
“En las provincias y a nivel nacional se evidencian numerosos obstáculos al buscar información pública sobre publicidad oficial. Córdoba es un ejemplo de ello, fue imposible conseguir información al respecto, sumado a las falencias que hay en el ejercicio del derecho de acceso a la información. Por lo tanto, se hicieron monitoreos durante un año para averiguar cómo funcionan estas prácticas en la provincia”, contó Saba.
El libro señala como “preocupante” la situación de Córdoba, Río Negro y Neuquén en relación con “la contratación de la publicidad oficial por discriminatoria y con motivaciones políticas”. “En los gobiernos locales –incluyendo algunas municipalidades– usan la publicidad para tomar represalias contra medios cuya línea editorial es crítica, y para recompensar a aquellos de cobertura favorable”.
“El poder que representa la publicidad se usa para forzar a los propietarios de medios y editores a despedir o marginar a periodistas críticos; castigarlos o usarlos para “marcar un ejemplo” de lo que no se debe hacer; y generar la muerte financiera de voces críticas” dice textualmente el documento.
“El gobierno provincial de Neuquén ha puesto de manifiesto el abuso más intenso y agresivo de publicidad por medios políticos. Es sabido, por ejemplo, que contrata empresas privadas para controlar el contenido de los medios y su orientación editorial, y asignar posteriormente publicidad en función de los resultados. Gran parte de la publicidad oficial neuquina se distribuye a través de agencias de publicidad privadas que no están sujetas a ningún requisito de transparencia o de asignación justa” describe duramente el informe. También “en Tierra del Fuego, se exige a los organismos del gobierno que tomen decisiones relacionadas con la publicidad sobre la base de encuestas de circulación/audiencia de los medios”.
En este último caso, “los pagos por publicidad frecuentemente no guardan relación con los escasos avisos publicados, sino que parecen estar dirigidos a comprar el silencio respecto de problemas y sucesos negativos, o una cobertura que no critique la versión del gobierno. Los funcionarios habitualmente envían gacetillas de prensa, o incluso artículos, que se publican textualmente y sin firma, y que aparecen como artículos independientes redactados por el personal del diario”.
El informe de la ADC concluye con recomendaciones a los gobiernos, a las organizaciones de la sociedad civil, a los medios y a las asociaciones de periodistas.
Los interesados pueden acceder al informe completo y a un resumen en la página www.adc.org.ar
Para mayor información comunicarse con el Area de Prensa de la ADC, Mónica Baumgratz, a mbaumgratz@adc.org.ar, o a los teléfonos (011) 5236-0555/6, 4383-5805 o 15 5728 3191.


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