Venezuela: Administración pública no garantiza acceso a la información a periodistas

Ciudadanía desconoce mecanismos para acceder a información
Venezuela vive un momento crucial en materia de derechos humanos y participación ciudadana. Sin embargo -y aunque el tema de la democracia participativa y protagónica está en boca de todos- todavía la ciudadanía no tiene una cultura contralora orientada hacia la petición de información pública, ni los organismos gubernamentales el otorgamiento de información pública.
La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en su artículo 28 establece que “toda persona (…) podrá acceder a documentos de cualquier naturaleza que contengan información cuyo conocimiento sea de interés para comunidades o grupos de personas”. No obstante, son muchas las preguntas que quedan sin respuestas.
Sin embargo -y a pesar de que mucho se habla de la libertad de expresión e información-, poco se dice de los mecanismos que deben existir para garantizar el acceso a la información pública, imprescindible para hacer un periodismo serio y comprometido y garantizar el control sobre las políticas públicas.
En el diario trajinar, más de un reportero ha regresado a su medio sin un dato, porque los funcionarios públicos mantienen la cultura del secreto, y muchas veces no tienen registros o datos precisos para enriquecer la investigación periodística. Aunque la Carta Magna consagra el derecho a acceder a la información pública, aún no hay una ley que regule esta materia.
La polarización política del país ha incidido notoriamente en las restricciones al acceso a la información pública. Además hay poca voluntad política para que se respete la libertad de expresión -en todas sus dimensiones: buscar, recibir y difundir ideas-, lo que atenta contra los periodistas en su ejercicio, pero sobre todo contra los ciudadanos que ven vulnerados sus derechos, incluso de participación política.
Como ha señalado la Relatoría de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para la Libertad de Expresión, “la falta de participación de la sociedad en el conocimiento de información que los afectaría directamente impide el desarrollo amplio de sociedades democráticas exacerbando posibles conductas corruptas dentro de la gestión gubernamental y promoviendo políticas de intolerancia y discriminación. La inclusión de todos los sectores de la sociedad en los procesos de comunicación, decisión y desarrollo es fundamental para que sus necesidades, opiniones e intereses sean contemplados en el diseño de políticas y en la toma de decisiones.”
Un caso dramático que ejemplifica el problema es el que a diario viven los reporteros que cubren la fuente política o judicial, quienes se han tenido que conformar con frases como “no pueden entrar por órdenes de arriba” o “son órdenes de Caracas”, acompañadas muchas veces por malos tratos de los funcionarios públicos. Esta situación se genera por desconocimiento de los derechos y deberes de ambos actores.
En América Latina se ha generado un intenso debate en torno al tema del acceso a la información. La reciente aprobación de leyes en México, Nicaragua y República Dominicana; los proyectos en Argentina, Ecuador, Honduras, Uruguay; y los exhortos de la Organización de Estados Americanos y de la Relatoría de Libertad de Expresión para que se legisle sobre la materia revelan la imperiosa necesidad de generar mecanismos de transparencia.
En el informe de 2004 de la Relatoría se señala que “la elaboración de un régimen de acceso a la información que cumpla con los requisitos de la Convención Americana sobre Derechos Humanos es una tarea más compleja que la de simplemente declarar que el público puede tener acceso a la información en poder del Estado”.
El texto continúa señalando que “existen características legislativas y procesales específicas que deben estar implícitas en todo régimen de acceso a la información, incluido el principio de la máxima divulgación, la presunción del carácter público con respecto a las reuniones y los documentos fundamentales, amplias definiciones del tipo de información a la que se puede tener acceso, tarifas y plazos razonables, un examen independiente de las denegaciones de acceso y sanciones por incumplimiento. Inclusive cuando están presentes todas estas características, la ley de acceso a la información podría no estar totalmente lograda sin la firme voluntad política de implementarla y sin la presencia de una sociedad civil activa”. A pesar de esto, Venezuela continúa sin una ley de acceso a la información.
