Otra prensa es posible
III Cumbre de los Pueblos
La Cumbre de los pueblos contó con varias voces amigas para multiplicar el grito de protesta. El grupo La Azotea, organizador de la jornada y radio alternativa, cuenta su historia y su trabajo.
En cuanto a los comienzos de La Azotea, García cuenta: “ Empezó a trabajar, aunque todavía sin este nombre, en el año 99 y como espacio de capacitación en radio y en comunicación. Se hacían talleres mensuales o bimensuales sobre temas específicos hasta que se empezó a abrir y a conocer nuevas experiencias de comunicación alternativa y participativa.
A partir de ahí, la visión cambió y se buscó trabajar sobre ese concepto de comunicación distinto, diferente, abierto y a sumarse otras actividades que no veníamos haciendo. Fue así, que hace un tiempo conseguimos un trasmisor, que nos prestó F.M. La Tribu de la Capital Federal, y que nos permitía alcanzar 5 cuadras a la redonda, dando comienzo a la radio de La Azotea.
Poco a poco fuimos creciendo, y como algo autogestionable, pudimos conseguir una antena para la radio y a través de un préstamo compramos un nuevo equipo, lo que permite que con esta potencia F.M. La Azotea llegue a casi toda la ciudad, y principalmente, a los barrios periféricos, que son los que más nos importan”.
- ¿Cómo empezó el trabajo de La Azotea para luego llegar a formar parte de la organización de la III Cumbre de los Pueblos?
En principio, desde que nos enteramos de la realización de la IV Cumbre de las Américas, sabíamos que algo íbamos a hacer. Pero fue concretamente desde el Foro de Porto Alegre en enero de este año, en el que participamos cubriendo este Foro Social, donde empezamos a enterarnos de la realización de esta III Cumbre de los Pueblos, luego de la de Chile y la de Québec. A partir de ahí, dimos cuenta de este proceso, nos interesó conocerlo y saber como eran las características de la conformación. Fue allí que nos enteramos que estaba compuesto por la Alianza Social Continental, que reúne muchísimas agrupaciones sociales, y desde Argentina con la autoconvocatoria “No al ALCA” y toda una serie de agrupaciones. Entonces, empezamos a vincularnos y a participar directamente de los espacios de debate, de charla y de conformación de las áreas de organización de esta cumbre, no sólo como medio de comunicación, sino también, como organización.
Desde ese momento, construimos el proceso. Empezamos a ir a las reuniones a Buenos Aires, a compartir encuentros con los compañeros de nuestra ciudad desde principios de año, y a trabajar fuertemente en el espacio de comunicación, ya que se comenzó a formar comisiones específicas de trabajo, de acuerdo a las necesidades dentro de la organización de la cumbre. Así, se crearon las áreas de Comunicación y Prensa, de Logística, de Finanzas, etc.
Trabajamos en esta área desde varios puntos de la comunicación, pero fundamentalmente, trabajando dentro del espacio de la cumbre, tratando de organizar y llevar adelante ese espacio de prensa, tan necesario para la cumbre para poder difundir sus objetivos, sus actividades, y sobre todo, instalar el tema dentro de la agenda, algo que costó y que, obviamente, dentro de los medios tradicionales no fue como hubiésemos querido.
- A propósito, ¿Cómo fue la relación de ustedes como prensa de la Cumbre de los Pueblos con los medios de comunicación tradicionales?
Nosotros tratamos de abordar todos los medios. Sabíamos que los medios alternativos, sean estos gráficos, radiales, virtuales y hasta televisivos, estaban con la Cumbre de los Pueblos. La venían cubriendo desde antes y la iban a cubrir durante el momento de su realización. Estos no nos preocupaban y confiábamos en ellos, pero sí lo importante era comunicar esta situación a los medios tradicionales que por ahí tenían como tema de agenda básica la IV Cumbre de las Américas. Y por otro lado, el tema de la Cumbre de las Américas centrándose en temas periféricos, como las obras, la seguridad, etc, y no centrándose sobre los debates que se iban a dar en esta cumbre, y porqué era importante construir una alternativa como la Cumbre de los Pueblos.
Nos preocupaba instalar esto. Que la cumbre no era una anticumbre, sino que era una Cumbre de los Pueblos que buscaba construcción de alternativas y que era parte de un proceso que se viene desarrollando, sobre todo, en América Latina. Alternativas al ALCA, a la deuda externa, a la pobreza, a la militarización, etc.
Y si bien, fue algo que costó bastante, creo que sobre todo en el estadio se vio una variedad muy grande de organizaciones que planteaban también realidades diversas, desde los pueblos originarios, los movimientos campesinos, las mujeres migrantes, las mujeres como género, la situación de los cubanos presos, etc. Y fue aquí donde se dio el espacio para encontrarse, debatir y repensar y donde se percibió, verdaderamente, que no era una anticumbre, sino un lugar diferente que planteaba otra cosa distinta y otra alternativa.
- Según la organización de la III Cumbre de los Pueblos, ¿Qué cantidad de personas asistió a esta cumbre y desde que puntos?
Se estimó, en un principio, que participarían unas 10 mil personas, pero, finalmente se calculó en unas 12mil las que asistieron a la Cumbre de los Pueblos. En cuanto a las organizaciones, fueron muchísimas y de todos los puntos geográficos de América. Se estiman en un total de unas 500 organizaciones que se hicieron presente en Mar del Plata, organizaciones como aquellas que trabajan en contra de los Tratado del Libre Comercio (TLC), organizaciones que trabajan por los derechos de los pueblos originarios, por las tierras, los recursos naturales, etc. También estuvieron presentes movimientos campesinos muy importantes como el Movimiento Sin Tierra de Brasil y el OCASE de Argentina, que fue uno de los que mas convocó, inclusive en sus actividades. En otro orden también vinieron agrupaciones que luchan contra la deuda externa como Jubileo Sur, a nivel sudamericano y Diálogo 2000, su correlato en Argentina.
También es amplísima la lista en cuanto a nivel países, Venezuela, Colombia, Paraguay, Perú HASTA Canadá y Estados Unidos, pasando por países como Haití, por ejemplo, por citar sólo a algunos.
- ¿Cuál es el balance que se hace sobre el evento?
Para los organizadores el balance es altamente positivo. En primer lugar, y como lo marcamos en muchas oportunidades, la complejidad de consensuar con muchas organizaciones distintas. Consensuar un proyecto común, que fue la III Cumbre de los Pueblos, consensuar una manera de llevarlo adelante, consensuar cada paso a dar en este encuentro. Y esto, a pesar de los pocos recursos que se contó para la organización y a pesar de las distancias, cosa que dificulta mucho, se logró. Se logró trabajar con las sedes que estaban puestas para eso, se logró una concurrencia impresionante, se logró la participación de la gente de Mar del Plata, hecho este que nos gustó y alegró mucho, ya que significa que la ciudad organizadora avaló todo esto.
Es decir, desde todos estos puntos la cumbre fue un éxito y desde ya, un balance muy positivo. Y por otro lado, el acto del día viernes con la presencia del presidente venezolano Chávez y con la lectura del documento final en la voz de Blanca Chancoso, quien es una dirigente quechua de Ecuador y que viene luchando desde hace mucho tiempo. Lo importante de poder llegar a estas conclusiones luego de una gran asamblea de los pueblos el día jueves, donde todos y cada uno de los foros temáticos que se realizaron expusieron sus conclusiones, y entre todas, se elaboró este documento final de la cumbre.
Digamos, nosotros pensamos en un cambio, en una transformación de una América Latina unida y que se levante para así, transformar su realidad. Y el primer paso de todo esto es un diálogo chiquito entre organizaciones y personas diferentes, que ven las cosas diferentes pero que tienen un mismo objetivo, que es esta unidad y esta transformación de toda América Latina. Entonces, si logramos articular este primer paso, lo demás se muestra como posible. Y ahí es donde va el slogan de esta cumbre… “Esa otra América posible”.
- ¿Cómo se sigue trabajando en Argentina después del 4 de noviembre y mirando hacia delante desde el área comunicacional?
Aquí hay que trabajar en varios aspectos, pero fundamentalmente, hay que abrir la agenda temática cada vez más. Es decir, que estas cuestiones que se debatieron en la cumbre no sean materia de discusión con este evento, sino que sean parte de la agenda periodística cotidiana. Que se pueda charlar habitualmente de porqué somos acreedores de la deuda externa y no deudores, de porqué hay que seguir trabajando para que el ALCA no se instale en América Latina, entre otras temáticas. Si nosotros logramos esto, desde lo comunicacional, es un gran paso. Es el deber que nos queda a todos los comunicadores después de la III Cumbre de los Pueblos.
- Por último, y desde lo personal ¿Cómo vislumbras el futuro inmediato de América Latina desde el plano social, económico y político?
Tengo muchas esperanzas sobre los cambios que se pueden venir De todas maneras, considero que todavía nos falta una instancia de pasividad de estas cuestiones. Nosotros porque estamos en este grupo, porque estamos en contacto permanente con las organizaciones y porque sabemos que se está buscando continuamente esta unidad en América Latina, pero el punto es que le tiene que llegar a todos los pueblos, a todo el pueblo. Y ahí es donde tenemos un rol muy importante los medios de comunicación. Por algo Venezuela creó Telesur, un canal que llega a toda Latinoamérica y que busca ser la alternativa concreta a la CNN, la que, desde la comunicación, intenta establecer una política que viene desde los Estados Unidos y que sustenta en una gran dimensión esa política imperialista de este país.
Por eso existe Telesur, porque hace falta que se cuenten otras realidades. Desde este tipo de medios alternativos hay que construir un campo popular, fuerte, sólido y en el que realmente, se sustenten todo este tipo de ideas de las que hablamos. Sin esto, lo otro queda solo en ideas o apenas en acciones sin la fuerza que tiene que tener. La fuerza se la da el campo popular de cada uno de los países de América Latina.
Creo que es la tarea mas complicada, porque, obviamente, hay intereses muy fuertes que se defienden desde esos medios de comunicación, y hay toda una cuestión cultural, política y económica que determina todo esto y no es nada sencillo luchar contra toda esta situación.
Pero, a pesar de todo, yo creo que esa unidad latinoamericana, unidad con identidad de cada uno de los países, es posible, absolutamente posible.
http://www.prensamercosur.com.ar/apm/nota_completa.php?idnota=1133
Redacción Impresa Vs Online
Así es Ignacio Ramonet, un periodista rebelde…por culpa de Ernest Hemingway. Si quisiera reseñar su currículo, tendría que acudir a varias cuartillas. Me atengo a subrayar dos referencias: dirige el censuario francés Le Monde Diplomatique y es uno de los promotores del Foro Social Mundial de Porto Alegre.