Wednesday, November 16, 2005

Otra prensa es posible

        III Cumbre de los Pueblos

La Cumbre de los pueblos contó con varias voces amigas para multiplicar el grito de protesta. El grupo La Azotea, organizador de la jornada y radio alternativa, cuenta su historia y su trabajo.

Natalia García tiene 34 años, es marplatense y se recibió hace algunos años de Locutora Nacional, aunque ella prefiere decir que es comunicadora, “ ya que me parece que éste término es mas amplio” afirma. Junto a varias personas, forma parte del grupo La Azotea, grupo de comunicación alternativa que hoy tiene su logro máximo en la instalación y emisión desde hace casi dos años de una radio F.M. ubicada en el centro mismo de Mar del Plata, “ pero mirando hacia los barrios periféricos “, como ella misma trata de acentuar.

En cuanto a los comienzos de La Azotea, García cuenta: “ Empezó a trabajar, aunque todavía sin este nombre, en el año 99 y como espacio de capacitación en radio y en comunicación. Se hacían talleres mensuales o bimensuales sobre temas específicos hasta que se empezó a abrir y a conocer nuevas experiencias de comunicación alternativa y participativa.

A partir de ahí, la visión cambió y se buscó trabajar sobre ese concepto de comunicación distinto, diferente, abierto y a sumarse otras actividades que no veníamos haciendo. Fue así, que hace un tiempo conseguimos un trasmisor, que nos prestó F.M. La Tribu de la Capital Federal, y que nos permitía alcanzar 5 cuadras a la redonda, dando comienzo a la radio de La Azotea.

Poco a poco fuimos creciendo, y como algo autogestionable, pudimos conseguir una antena para la radio y a través de un préstamo compramos un nuevo equipo, lo que permite que con esta potencia F.M. La Azotea llegue a casi toda la ciudad, y principalmente, a los barrios periféricos, que son los que más nos importan”.

- ¿Cómo empezó el trabajo de La Azotea para luego llegar a formar parte de la organización de la III Cumbre de los Pueblos?

En principio, desde que nos enteramos de la realización de la IV Cumbre de las Américas, sabíamos que algo íbamos a hacer. Pero fue concretamente desde el Foro de Porto Alegre en enero de este año, en el que participamos cubriendo este Foro Social, donde empezamos a enterarnos de la realización de esta III Cumbre de los Pueblos, luego de la de Chile y la de Québec. A partir de ahí, dimos cuenta de este proceso, nos interesó conocerlo y saber como eran las características de la conformación. Fue allí que nos enteramos que estaba compuesto por la Alianza Social Continental, que reúne muchísimas agrupaciones sociales, y desde Argentina con la autoconvocatoria “No al ALCA” y toda una serie de agrupaciones. Entonces, empezamos a vincularnos y a participar directamente de los espacios de debate, de charla y de conformación de las áreas de organización de esta cumbre, no sólo como medio de comunicación, sino también, como organización.

Desde ese momento, construimos el proceso. Empezamos a ir a las reuniones a Buenos Aires, a compartir encuentros con los compañeros de nuestra ciudad desde principios de año, y a trabajar fuertemente en el espacio de comunicación, ya que se comenzó a formar comisiones específicas de trabajo, de acuerdo a las necesidades dentro de la organización de la cumbre. Así, se crearon las áreas de Comunicación y Prensa, de Logística, de Finanzas, etc.

Trabajamos en esta área desde varios puntos de la comunicación, pero fundamentalmente, trabajando dentro del espacio de la cumbre, tratando de organizar y llevar adelante ese espacio de prensa, tan necesario para la cumbre para poder difundir sus objetivos, sus actividades, y sobre todo, instalar el tema dentro de la agenda, algo que costó y que, obviamente, dentro de los medios tradicionales no fue como hubiésemos querido.

- A propósito, ¿Cómo fue la relación de ustedes como prensa de la Cumbre de los Pueblos con los medios de comunicación tradicionales?

Nosotros tratamos de abordar todos los medios. Sabíamos que los medios alternativos, sean estos gráficos, radiales, virtuales y hasta televisivos, estaban con la Cumbre de los Pueblos. La venían cubriendo desde antes y la iban a cubrir durante el momento de su realización. Estos no nos preocupaban y confiábamos en ellos, pero sí lo importante era comunicar esta situación a los medios tradicionales que por ahí tenían como tema de agenda básica la IV Cumbre de las Américas. Y por otro lado, el tema de la Cumbre de las Américas centrándose en temas periféricos, como las obras, la seguridad, etc, y no centrándose sobre los debates que se iban a dar en esta cumbre, y porqué era importante construir una alternativa como la Cumbre de los Pueblos.

Nos preocupaba instalar esto. Que la cumbre no era una anticumbre, sino que era una Cumbre de los Pueblos que buscaba construcción de alternativas y que era parte de un proceso que se viene desarrollando, sobre todo, en América Latina. Alternativas al ALCA, a la deuda externa, a la pobreza, a la militarización, etc.

Y si bien, fue algo que costó bastante, creo que sobre todo en el estadio se vio una variedad muy grande de organizaciones que planteaban también realidades diversas, desde los pueblos originarios, los movimientos campesinos, las mujeres migrantes, las mujeres como género, la situación de los cubanos presos, etc. Y fue aquí donde se dio el espacio para encontrarse, debatir y repensar y donde se percibió, verdaderamente, que no era una anticumbre, sino un lugar diferente que planteaba otra cosa distinta y otra alternativa.

- Según la organización de la III Cumbre de los Pueblos, ¿Qué cantidad de personas asistió a esta cumbre y desde que puntos?

Se estimó, en un principio, que participarían unas 10 mil personas, pero, finalmente se calculó en unas 12mil las que asistieron a la Cumbre de los Pueblos. En cuanto a las organizaciones, fueron muchísimas y de todos los puntos geográficos de América. Se estiman en un total de unas 500 organizaciones que se hicieron presente en Mar del Plata, organizaciones como aquellas que trabajan en contra de los Tratado del Libre Comercio (TLC), organizaciones que trabajan por los derechos de los pueblos originarios, por las tierras, los recursos naturales, etc. También estuvieron presentes movimientos campesinos muy importantes como el Movimiento Sin Tierra de Brasil y el OCASE de Argentina, que fue uno de los que mas convocó, inclusive en sus actividades. En otro orden también vinieron agrupaciones que luchan contra la deuda externa como Jubileo Sur, a nivel sudamericano y Diálogo 2000, su correlato en Argentina.

También es amplísima la lista en cuanto a nivel países, Venezuela, Colombia, Paraguay, Perú HASTA Canadá y Estados Unidos, pasando por países como Haití, por ejemplo, por citar sólo a algunos.

- ¿Cuál es el balance que se hace sobre el evento?

Para los organizadores el balance es altamente positivo. En primer lugar, y como lo marcamos en muchas oportunidades, la complejidad de consensuar con muchas organizaciones distintas. Consensuar un proyecto común, que fue la III Cumbre de los Pueblos, consensuar una manera de llevarlo adelante, consensuar cada paso a dar en este encuentro. Y esto, a pesar de los pocos recursos que se contó para la organización y a pesar de las distancias, cosa que dificulta mucho, se logró. Se logró trabajar con las sedes que estaban puestas para eso, se logró una concurrencia impresionante, se logró la participación de la gente de Mar del Plata, hecho este que nos gustó y alegró mucho, ya que significa que la ciudad organizadora avaló todo esto.

Es decir, desde todos estos puntos la cumbre fue un éxito y desde ya, un balance muy positivo. Y por otro lado, el acto del día viernes con la presencia del presidente venezolano Chávez y con la lectura del documento final en la voz de Blanca Chancoso, quien es una dirigente quechua de Ecuador y que viene luchando desde hace mucho tiempo. Lo importante de poder llegar a estas conclusiones luego de una gran asamblea de los pueblos el día jueves, donde todos y cada uno de los foros temáticos que se realizaron expusieron sus conclusiones, y entre todas, se elaboró este documento final de la cumbre.

Digamos, nosotros pensamos en un cambio, en una transformación de una América Latina unida y que se levante para así, transformar su realidad. Y el primer paso de todo esto es un diálogo chiquito entre organizaciones y personas diferentes, que ven las cosas diferentes pero que tienen un mismo objetivo, que es esta unidad y esta transformación de toda América Latina. Entonces, si logramos articular este primer paso, lo demás se muestra como posible. Y ahí es donde va el slogan de esta cumbre… “Esa otra América posible”.

- ¿Cómo se sigue trabajando en Argentina después del 4 de noviembre y mirando hacia delante desde el área comunicacional?

Aquí hay que trabajar en varios aspectos, pero fundamentalmente, hay que abrir la agenda temática cada vez más. Es decir, que estas cuestiones que se debatieron en la cumbre no sean materia de discusión con este evento, sino que sean parte de la agenda periodística cotidiana. Que se pueda charlar habitualmente de porqué somos acreedores de la deuda externa y no deudores, de porqué hay que seguir trabajando para que el ALCA no se instale en América Latina, entre otras temáticas. Si nosotros logramos esto, desde lo comunicacional, es un gran paso. Es el deber que nos queda a todos los comunicadores después de la III Cumbre de los Pueblos.

- Por último, y desde lo personal ¿Cómo vislumbras el futuro inmediato de América Latina desde el plano social, económico y político?

Tengo muchas esperanzas sobre los cambios que se pueden venir De todas maneras, considero que todavía nos falta una instancia de pasividad de estas cuestiones. Nosotros porque estamos en este grupo, porque estamos en contacto permanente con las organizaciones y porque sabemos que se está buscando continuamente esta unidad en América Latina, pero el punto es que le tiene que llegar a todos los pueblos, a todo el pueblo. Y ahí es donde tenemos un rol muy importante los medios de comunicación. Por algo Venezuela creó Telesur, un canal que llega a toda Latinoamérica y que busca ser la alternativa concreta a la CNN, la que, desde la comunicación, intenta establecer una política que viene desde los Estados Unidos y que sustenta en una gran dimensión esa política imperialista de este país.

Por eso existe Telesur, porque hace falta que se cuenten otras realidades. Desde este tipo de medios alternativos hay que construir un campo popular, fuerte, sólido y en el que realmente, se sustenten todo este tipo de ideas de las que hablamos. Sin esto, lo otro queda solo en ideas o apenas en acciones sin la fuerza que tiene que tener. La fuerza se la da el campo popular de cada uno de los países de América Latina.

Creo que es la tarea mas complicada, porque, obviamente, hay intereses muy fuertes que se defienden desde esos medios de comunicación, y hay toda una cuestión cultural, política y económica que determina todo esto y no es nada sencillo luchar contra toda esta situación.

Pero, a pesar de todo, yo creo que esa unidad latinoamericana, unidad con identidad de cada uno de los países, es posible, absolutamente posible.

http://www.prensamercosur.com.ar/apm/nota_completa.php?idnota=1133

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Thursday, April 21, 2005

Un periodismo al servicio de la gente

Entrevista a William Grigsby, director de la radio nicaragüense La Primerísima

                   Rebelión
Director de la radio independiente “La Primerísima” - una de las de mayor audiencia en Nicaragua- William Grigsby Vado, 47, resume una intensa vida militante de casi 30 años y una desbordante actividad profesional. Periodista por pasión; agudo analista de la dinámica centroamericana por vivencia; interlocutor de la cooperación internacional por aprendizaje ya que entre 1997 y el 2003 se desempeño como director ejecutivo de la Fundación para el Desarrollo Municipal *Popol Na*. La situación centroamericana; las tensiones del sandinismo; las prioridades de la solidaridad, afloran así en esta entrevista exclusiva, pocas horas antes de su llegada a Suiza en el marco de un intercambio sur-norte invitado por GVOM (Grupo de Voluntarios de más allá del Mar)y con el apoyo de E-CHANGER, ambas ONG de cooperación solidaria implantadas en Nicaragua desde hace 25 años

P: Hace 26 años el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) tomó el poder en Nicaragua. Se plasmaba una de las revoluciones más innovadoras de la historia latinoamericana moderna. ¿Mirando para atrás, que significó esa revolución para la gente? ¿Qué quedó y que se perdió?

R: Creo que hay muchas cosas que hoy forman parte de la idiosincrasia de los nicaragüenses pero que realmente son obra y resultado de la Revolución. Una de ellas es que los *nicas* normalmente dicen lo que piensan y siempre tratan de saber por qué ocurren las cosas. No les basta constatar que algo ocurrió y punto… Y eso no siempre fue así, porque la larga dictadura de Somoza (más de 40 años) se encargó de impedir esa búsqueda de la comprensión y ese lenguaje directo.

Lamentablemente, otras cosas que eran parte nuestra todavía hace unos cinco o seis años, cada vez se están perdiendo más. Sobre todo no se reproducen automáticamente en los jóvenes en tanto valores propios. Por ejemplo, el orgullo de ser nicaragüense. O el espíritu de solidaridad. Ambas cosas, están siendo devoradas por el mercado y la individualización de lo cotidiano.

Pero quizás, lo que más lamento, es que se ha ido perdiendo el derecho a soñar. La gente cada vez se resigna más a su realidad, muchas veces influenciada por grupos religiosos sectarios y el providencialismo fatalista que estos promueven. Y en la medida que no se ejerce al derecho a soñar, se pierde también el deseo de luchar para cambiar…Debemos ayudar a recuperarlo.

LA COMPLEJIDAD DEL SANDINISMO

P: En noviembre 2006 habrá elecciones. La campaña ya está en marcha. ¿Está convencido que las elecciones son el camino idóneo? ¿Cuáles son los retos de esta etapa para el sandinismo? ¿Qué es hoy realmente el sandinismo?

R: Si la contienda electoral es o no el camino para que la izquierda alcance el poder es una discusión resuelta desde 1989, cuando el FSLN, entonces en el poder, decidió convocar a elecciones entendiéndolas como el mejor camino para acabar con la guerra. Entonces, en el cálculo político, no entraba la posibilidad de lo que luego fue la derrota de 1990. Pero de todas formas, la decisión transformó profundamente la naturaleza del sandinismo y su estrategia.

El sandinismo está dividido desde hace muchos años, tal vez incluso desde la propia Revolución. En tanto que movimiento ideológico amplio, más de caracter nacionalista y antiimperialista que socialista, se expresa en una doctrina que convoca desde cristianos conservadores hasta comunistas ortodoxos. En los últimos años, esa división se acrecentó porque ahora hay sandinistas pobres y sandinistas enriquecidos; sandinistas de izquierda y sandinistas de derecha.

Quizás siempre los hubo, pero ahora es mucho más notorio. Lo peor es que los sandinistas ricos se tomaron el Frente Sandinista en el congreso de 1998, y desde entonces, el partido que alguna vez estuvo en la vanguardia latinoamericana, se ha transformado en una simple y triste caricatura.

P: Es decir…

R: La dirigencia del FSLN, encabezada por Daniel Ortega, es una cúpula ideológicamente castrada, políticamente oportunista y socialmente corrupta. Pienso que hoy lo más importante no es si se puede o no ganar elecciones. Primero, es necesario querer ganarlas realmente; segundo, saber para qué se quiere alcanzar el poder; y tercero, contar con una estructura partidaria consciente, democrática, luchadora y con identidad socialista. Cuando uno analiza lo que ahora hace la dirigencia del FSLN, se da cuenta que ni quiere ganar las elecciones (porque tiene poder de veto suficiente en tanto segunda fuerza y principal partido opositor); ni tiene ideas claras sobre qué haría si ganase el gobierno; ni promueve un partido democrático, conciente, luchador y mucho menos socialista.

El desafío más importante para los sandinistas de izquierda, es ganar la conciencia de todos los sandinistas para recuperar el FSLN histórico tal como lo imaginó su fundador Carlos Fonseca. Y luego, lanzarnos a la disputa del poder político por la vía electoral y realizar un gobierno que verdaderamente ofrezca a los ciudadanos soluciones a sus problemas.

CENTROAMERICA SIGUE ESPERANDO

P: En los años setenta América Central explotó. A fines de los ochenta se plasmaron las soluciones políticas-negociadas en esa región. En los noventa, las antiguas guerrillas se debilitaron en Guatemala y El Salvador, y el FSLN vivió, en la oposición, la profundización se su propia crisis. ¿Qué marca hoy la dinámica actual de América Central? ¿Hacia donde es la apuesta de futuro?

R: En la mayoría de Centro América, es el movimiento social, popular, el portador de los sueños estratégicos. Lo vemos hoy en Honduras, Guatemala y Costa Rica, un poco menos en El Salvador, y casi nada en Nicaragua. Pero creo que si el movimiento popular logra a nivel local convertirse en la principal expresión de la resistencia al neoliberalismo y luego eslabona sus fuerzas a nivel regional, obligará a los partidos (sin importar su signo aparente) a tomar posiciones más sensatas, más nacionalistas y menos serviles hacia el poder imperialista de Estados Unidos.

LA INFORMACION INDEPENDIENTE

P: Usted es director de una radio independiente en un país profundamente dependiente… ¿Qué es hoy la radio “La Primerísima”? ¿Cómo logra sobrevivir en el marco de la profunda competencia de mercado sin renunciar a su perfil de medio alternativo?

R: Definimos a “La Primerísima” como una radio al servicio de la gente. Concepto que integra los principios que nos inspiran, desde el antiimperialismo que nos heredó Sandino (Augusto Cesar), hasta la más elemental de las funciones de una emisora en Nicaragua, como es avisar la muerte de una persona, o enviar un mensaje de un familiar a otro que reside muy lejos y no tiene teléfono.

Evidentemente, estamos claros que la radio es también un poderoso instrumento que opera sobre la conciencia de los ciudadanos. En nuestro caso, el poderío se asienta en la credibilidad como medio y en la credibilidad de sus periodistas. Es un primer lugar que nos hemos ganado (y conservamos desde hace nueve años) a pulso.

En este sentido, no tenemos ningún problema de decir claramente que somos sandinistas, que analizamos los problemas como sandinistas, cómo revolucionarios, como profesionales que amamos al país y a su gente. Pero al mismo tiempo somos veraces, exigimos profesionalismo y nos apegamos a los hechos. Es esa credibilidad, la seriedad con la cual asumimos nuestro papel de comunicadores, lo que nos ha permitido poco a poco ganar un sitio en una economía de mercado, con empresarios recelosos por nuestra identidad política, pero conscientes de que somos una radio muy escuchada, y sobre todo, creída.

P: ¿Qué papel juega la información independiente en esta época marcada, a nivel de medios, por la globalización de contenidos?

R: Lo más importante es tratar de ofrecer un punto de vista que va más allá de las noticias y sus protagonistas. Intentamos de dar a los oyentes no sólo la noticia fría, sino también analizarla, escudriñar sus causas y advertirles sobre sus consecuencias. Y al mismo tiempo, queremos que los oyentes no sólo saquen sus propias conclusiones, sino que también se animen a organizarse y trabajar para cambiar aquellas cosas que les perjudican.

COOPERACION Y SOLIDARIDAD INTERNACIONAL

P: La solidaridad internacional ha vivido su propia crisis en los últimos años. Al mismo tiempo el nuevo movimiento alter-mundialista en ascenso pareciera convocar a los actores sociales planetarios a cambiar el mundo juntos (sin insistir demasiado en la clásica solidaridad del Norte hacia el Sur tan propia de los ochenta-noventa). ¿Que piensa de la Solidaridad hoy?

R: En mi opinión, el apoyo externo más importante es el que propicie las condiciones internas para fortalecer la conciencia de la gente. En otras palabras: educación popular, en todo el sentido de la palabra. Me parece que ese es el gran desafío de los revolucionarios en Nicaragua, y en correspondencia, de la solidaridad internacional.

Habitualmente, este tipo de esfuerzos no gozan de mucha simpatía en determinados sectores de la solidaridad (sobre todo la institucional), porque no hay resultados tangibles, porque no hay foto que ilustre su éxito. Incluso, también en la solidaridad popular, existe suspicacia, porque sospechan que sus esfuerzos pueden ser consumidos por unos cuantos oportunistas. Algo de razón hay, pero creo que somos lo suficientemente inteligentes en ambos lados del océano, como para saber construir mecanismos que garanticen transparencia en la rendición de cuentas y eficacia en el trabajo realizado. Se trata de sembrar para cosechar dentro de siete, ocho o diez años. Pero seguro, la cosecha será tan abundante, que vamos a producir otra Revolución.

P: ¿Y con respecto a la cooperación material concreta?

R: Es importante puesto que vivimos en un país empobrecido con enormes necesidades de todo tipo. Pero tan vital es resolver el problema del hambre o de la salud o de la vivienda, como también estimular que la gente involucrada, a ambos lados, ocupe esas obras como un instrumento para cambiar sus conciencias, para ganar respeto en sí misma, para estimular su autonomía, para promover ideas creativas sobre qué tipo de sociedad necesitamos.

Es decir, la solidaridad material debe estar vinculada a la transformación de la conciencia de receptores y donantes. Me parece que de nada sirve seguir regalando casas, parques, calles, u otro tipo de obras, si, mientras tanto, la gente no va asumiendo su papel protagónico en la transformación de la sociedad de la que es parte.

Sergio Ferrari

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AMÉRICA LATINA AÚN ESTÁ A TIEMPO DE NO PERDER EL TREN DE LA HISTORIA

Las coordenadas geopolíticas de Latinoamérica son diferentes a las de Europa, sus masas han sufrido más y están más dispuestas a echarse a la calle -el golpe de estado fallido a Chávez es una prueba fehaciente-, por eso representa la esperanza. Internet es el detonante que ha permitido la explosión del periodismo alternativo.

“Líderes como Fidel Castro o Hugo Chávez son impensables en Europa, en la actual coyuntura. A lo más que llega la izquierda europea es a Jospin o a Zapatero, que practican un capitalismo de buena voluntad, pero capitalismo al fin y al cabo. Ustedes, en América Latina, están en una mejor posición de salida que nosotros, los europeos”, afirma el escritor español y periodista de opinión, MANUEL TALENS al analizar la realidad política de ambos continentes.

 


MANUEL TALES

Igualmente en esta entrevista concedida a www.cronicon.net, el columnista del diario El País de Madrid, reflexiona sobre el impacto que ha tenido Internet en el periodismo alternativo y en el proceso político de la sociedad en general.

Al respecto, trae a colación el papel determinante que jugó el poder de las comunicaciones instantáneas en los comicios de España de 2004, cuando el gobierno de José María Aznar manipuló por intereses electorales, la información sobre los atentados del 11M.

Talens (Granada 1948) es novelista, traductor y articulista en la prensa de lengua española. Ha publicado dos novelas: La parábola de Carmen la Reina <ficcion/parabola/index.htm> (1992) e Hijas de Eva <ficcion/hijaseva/index.htm> (1997) y tres libros de relatos: Venganzas <ficcion/venganzas/index.htm> (1995), Rueda del tiempo <ficcion/ruedatiempo/index.htm> (2001, Premio Andalucía de la Crítica 2002) y La sonrisa de Saskia y otras historias mínimas <ficcion/saskia/index.htm> (2003).


MANUEL TALENS

Como traductor, además de una intensa labor en los medios alternativos de Internet, especialmente en www.Rebelión.org, ha vertido al castellano textos de ficción, semiótica, psiquiatría, ensayo y cine, de autores que van desde el francés Georges Simenon al inglés Tibor Fischer o a la estadounidense Edith Wharton, pasando por Groucho Marx, Paul Virilio, Blaise Cendrars, Georges Hyvernaud, Geert Lovink, James Petras, Donna J. Haraway o el Groupe µ. En la actualidad prepara su tercera novela, la edición en papel de los ensayos cinematográficos Cuba en el corazón y una antología de artículos periodísticos.

INTERNET O LA CAÍDA DE LAS BARRERAS FRONTERIZAS

¿Lo que usted ha denominado «la sociedad interconectada» cómo está impactando la vida cotidiana de los ciudadanos desde el punto de vista social y político?

Me gusta utilizar el binomio «sociedad interconectada» porque es muy gráfico y todo el mundo lo entiende, pero he de aclarar que pertenece a otro Manuel, también de apellido catalán, al sociólogo Manuel Castells, con el cual definió la incipiente tendencia de las sociedades opulentas a organizarse en torno a la tecnología de la informática y de la comunicación simbólica. Dicha comunicación, en sus diversas variedades de correo electrónico, foros, chats o, últimamente, blogs, es un fenómeno que ha experimentado un crecimiento exponencial durante los últimos quince años. Pero llegados a este punto es preciso que haga una salvedad: puesto que quienes nacimos en ambientes económicos más o menos acomodados solemos cometer el error de generalizar a partir de nuestra propia experiencia, como si todo el mundo gozara de los mismos privilegios, es importante dejar claro de antemano que la sociedad interconectada no es, ni mucho menos, una realidad planetaria, sino exclusiva del Primer Mundo e, incluso dentro de éste, en grados diversos. No tengo ahora estadísticas a mano, pero es evidente que la interconexión ciudadana de una sociedad como, pongamos por caso, la finlandesa es muchísimo mayor que la de que gozan los españoles o los griegos, y eso que todos ellos viven en la Unión Europea. Si seguimos descendiendo en la escala de riqueza por naciones, nos encontramos cada vez con menos familias que tienen acceso a Internet, hasta llegar a los últimos países de la lista, cuya prioridad está no ya en cómo conectarse, sino en sobrevivir. Se me viene ahora a la memoria una trágica viñeta de ese dibujante genial que es Forges, en la que un africano le decía a otro: «Si tuviésemos un teléfono móvil nos lo podríamos comer». En África, un continente prácticamente desaparecido de las estadísticas, en donde la mayoría de la población ni siquiera ha hecho una llamada telefónica en su vida, Internet es un fenómeno insignificante. Internet forma parte de la globalización neoliberal y es un reflejo perfecto de las desigualdades que ésta impone. Desde el punto de vista social, quienes tenemos acceso a Internet hemos visto en poco tiempo la caída de muchas barreras fronterizas. Personalmente, nunca antes en mi vida había tenido tantos contactos, profesionales, políticos o de simple amistad, con tanta gente de tantos lugares diversos como en los últimos cinco años. Eso, por supuesto, cambia muchas cosas en la cotidianeidad del internauta, entre ellas la percepción del mundo. Y como la res pública forma parte de esa percepción, Internet está cambiando también la manera en que todo internauta incide en la sociedad que lo rodea.

¿En su concepto, el periodismo en Internet está modificando el proceso de información de los medios de comunicación tradicionales? ¿Se hace evidente el axioma de «a nuevos medios, nuevos contenidos»?

En un principio, y me refiero al final de los años setenta y a la década de los ochenta, los internautas activistas de entonces, que desde un punto de vista porcentual eran cuatro gatos, creían que Internet iba a ser un espacio de libertad total. Hoy ya sabemos que no es así. El capitalismo busca siempre el control y la neutralización de lo que puede ser peligroso para sus fines hegemónicos, y como Internet, sabiamente utilizado, puede ser peligrosísimo, los gobiernos están poniéndole cada vez más trabas y el programa Echelon es sólo un ejemplo de éstas. Lo cual no quiere decir que en la red no queden espacios de libertad, al menos por ahora. Y, si nos centramos en los medios tradicionales de comunicación, está claro que Internet está modificando el proceso de información de éstos, pero más en la forma que en el fondo. Los medios tradicionales de comunicación, es decir, los periódicos, están cada vez más concentrados entre las manos de unos pocos grupos capitalistas, la denominada industria de la cultura, cuya finalidad primordial consiste en obtener beneficios, mientras que la información es sólo la excusa sobre la que basa su existencia y, por eso, está supeditada a tales beneficios. La manera de hacer periodismo de esta industria no puede cambiar, está atrapada en un corsé económico, y ello con independencia de la plataforma que utilice. Si el director de un periódico -un auténtico empresario- intuye que una noticia puede perjudicar los intereses de la empresa, simplemente la ignora o la tergiversa. Esto es así, no tiene vuelta de hoja y basta con leer los medios tradicionales de comunicación para darse cuenta de que el tratamiento semántico de las noticias no resiste el menor análisis crítico. El único cambio visible que ha supuesto Internet entre los medios hegemónicos es que éstos han ampliado la oferta, que ya no es sólo en papel, sino que al mismo tiempo aparece en la red.

¿Qué opinión le merece la advertencia de Gabriel García Márquez en el sentido de que «la realidad virtual, potenciada por el enorme caudal de información que fluye por los ordenadores, acabaría por sustituir la realidad de verdad en la percepción del periodista»?

Las opiniones de García Márquez me las suelo tomar con suma seriedad, porque sabe de lo que habla. La realidad virtual no es un invento del mundo tecnológico, sino una mejora espectacular de algo que ha existido siempre. Le daré un ejemplo: cuando la corona española conquistó lo que hoy es América Latina y justificó la conquista con la necesidad de evangelizar a los indios, ¿acaso no fue eso un caso paradigmático de realidad virtual? Tal como yo lo veo, el posible trastorno en la capacidad de percepción de lo real frente a la realidad virtual de que habla García Márquez es más un problema de cultura que de otra cosa. Los seres humanos, sean quienes sean, no suelen dejarse engañar por las supercherías si previamente han recibido una educación que les permite separar el trigo de la paja. El problema, por lo tanto, se sitúa en el ámbito de la política, puesto que suele ser el Estado quien se encarga de educar a los ciudadanos. Si el Estado cumple plenamente con su función educadora como, por ejemplo, sucede en Cuba, las falsedades de la realidad virtual quedan fácilmente neutralizadas.

¿Coincide en que Internet ha sido fundamental y decisivo en la aparición y consolidación de medios alternativos? ¿Cómo evalúa su impacto?

Sí. Internet es el detonante que ha permitido la explosión del periodismo alternativo, que antes estaba limitado a ámbitos locales e inconexos, con medios muy rudimentarios como la máquina de escribir y las octavillas, y que ahora dispone de portales magníficamente diseñados y ha accedido a la globalidad. Desde el punto de vista técnico, el aspecto del periodismo alternativo no suele diferenciarse mucho del de cualquier medio de comunicación hegemónico y eso es fundamental, pues en la sociedad de la imagen el hecho de luchar con armas similares supone ya un avance. La importancia del periodismo alternativo como fuerza contrahegemónica radica en que, al no depender de intereses económicos, sino ideológicos, ni tampoco de las leyes del mercado, tiene garantizada su supervivencia, pues suele basarse en colaboraciones gratuitas de los militantes. Es el caso, por ejemplo, de Rebelión, que se ha convertido en pocos años en el faro guía de la izquierda hispanohablante y que debe su existencia exclusivamente a Internet. Rebelión es, quizá, el primer medio de comunicación auténticamente global en lengua castellana, pues se lee a diario desde los Pirineos a la Tierra del Fuego, cosa que antes nunca había sucedido en la historia del periodismo. No es un periódico argentino, salvadoreño, cubano o español, sino «nuestro», y ése es, probablemente, su mayor logro: la bolivarización, con España incluida, de la izquierda. Lo cual no quiere decir que el periodismo alternativo no tenga limitaciones, y la mayor de ellas es que predica entre convertidos. Hace tiempo que la Psicología descubrió que los seres humanos solemos arrimarnos a la gente del mismo credo, lo cual es una manera de sentirnos bien, arropados en la tranquilidad de que las respuestas que vienen del interlocutor son una confirmación de nuestras preguntas, que así quedan ratificadas en su certeza. El peligro de esta actitud es la complacencia. Por eso muchos intelectuales de izquierda, incluso si participan en los medios alternativos, siguen también publicando en los medios tradicionales (si los dejan, claro, lo cual no siempre sucede), con la intención de llegar a lectores que no son necesariamente de su cuerda ideológica, aún a riesgo de recibir algún coscorrón.

¿Cuáles son, en su concepto, las perspectivas de las organizaciones sociales y progresistas dentro de este nuevo orden comunicacional?

Son, como siempre han sido, perspectivas de lucha continua, sólo que ahora de manera globalizada, lo cual aumenta los efectivos y la capacidad de ataque. Ése es el lado positivo de mi respuesta. El negativo es que las fuerzas de la reacción también están hoy globalizadas. Dado que la finalidad de las organizaciones progresistas es una sociedad igualitaria, la esperanza de alcanzarla es mayor en los países que desde el punto de vista histórico arrastran más desigualdades sociales, pues justamente es en ellos donde el caldo de cultivo permite la aparición de líderes con ideas revolucionarias. Gente como Castro o Chávez son impensables hoy en Europa. A lo más que llega la izquierda europea es a Jospin o a Zapatero, que practican un capitalismo de buena voluntad, pero capitalismo al fin y al cabo. Ustedes, en América Latina, están en una mejor posición de salida que nosotros, los europeos, para utilizar la nueva sociedad comunicacional de manera auténticamente democrática, pues tienen la suerte de contar con algunos líderes que todavía creen que es posible cambiar el mundo, no sólo gestionarlo de manera menos inhumana.

¿Se puede decir que gracias a la red virtual se está «democratizando» el acceso a la información y de alguna manera es una importante herramienta para enfrentar la imposición del «pensamiento único» del que habla Ignacio Ramonet?

Tal como he señalado hace un momento, la red virtual no está al alcance de todos, lo cual convierte en un chiste calificarla de democrática. El acceso a la información sigue siendo hoy en gran medida un privilegio de clase. Dicho lo cual, es cierto que Internet permite contrarrestar en cierta medida la imposición del pensamiento único, pero la lucha sigue siendo muy desigual, pues el pensamiento único dispone no solamente del poder estatal neoliberal y de los medios hegemónicos, sino de la televisión, que sí es un medio «democratizado», mediante el cual desde los centros de poder se lanza con total impunidad basura ideológica en el interior de los hogares globales.

¿Cómo analiza política y socialmente la influencia de Internet en la derrota del Partido Popular en las últimas elecciones de España por la manipulación que pretendió hacer el entonces presidente José María Aznar con los sucesos del 11 M en Madrid?

Aquél fue un ejemplo típico del poder de las comunicaciones instantáneas en las sociedades posmodernas y de su posible influencia sobre la política burguesa. Recalco aquí la palabra «burguesa» porque es importante para lo que voy a decir a continuación. En el modelo burgués de democracia occidental suele haber sólo dos partidos que se alternan en el poder y los demás representan el papel de comparsas teatrales que justifican ideológicamente la pluralidad. Esos dos partidos, por mucho que se enzarcen en peleas retóricas, no tienen ideas demasiado distintas de cómo gestionar el mundo, ya que de entrada ambos aceptan la sociedad de mercado, lo cual convierte sus rifirrafes en puro ruido numantino. De esta manera tan sencilla, la continuidad del sistema capitalista está asegurada sin grandes sobresaltos y los dictadores sanguinarios como Franco o Pinochet se vuelven obsoletos. Pero como el modelo de Estado parece imposible de alterar a través de las urnas, buena parte de la izquierda tradicional, la que no ha renunciado a Marx, ni siquiera se molesta en votar cuando hay elecciones. ¿Para qué?, se dice a sí misma, resignada. Por supuesto, algo cambia en el día a día de los ciudadanos con la alternancia del poder y una prueba de ello es que ahora en España no existe aquella crispación de antes, cuando uno se levantaba por las mañanas con el temor de la bronca inevitable, pues no es lo mismo la extrema derecha de Aznar que la socialdemocracia de Zapatero. En las elecciones que tuvieron lugar después del 11 M, con los muertos de Madrid todavía calientes, el poder de Internet se insertó en el hueco que suele dejar vacío la izquierda extraparlamentaria. A ello contribuyó, y no poco, el descomunal hartazgo que padecía más de la mitad de la sociedad española tras ocho años de aznaridad -como bien la llamó Manolo Vázquez Montalbán-, con el desastre del Prestige y la intervención en la guerra de Irak como puntas del iceberg de una política estatal absolutamente impresentable. La gota que colmó el vaso de la paciencia fue la escandalosa manipulación informativa del Partido Popular ante los atentados de Atocha, que movilizó a la izquierda abstencionista a través del correo electrónico y de los mensajes SMS y la precipitó hacia las urnas, lo cual engordó el voto del PSOE, pues lo importante en aquellos momentos era olvidar las diferencias y echar al PP. Sin embargo, por mucho que uno pueda alegrarse de que en la Moncloa hoy esté un hombre razonable como Zapatero, no hay que olvidar que la derecha, a pesar de todo, obtuvo diez millones de votos y que en futuras elecciones, sin acontecimientos tan dramáticos como los del 11 M, nada asegura que la izquierda extraparlamentaria vuelva a molestarse en ir a votar.

¿Esta nueva era de las comunicaciones va a ser determinante en los cambios políticos y socioeconómicos de las sociedades? ¿Cómo lo vislumbra usted?

No es que va a ser, sino que ya lo es, pero sólo en las sociedades interconectadas, y ello debido a que la interconexión permite preguntas y respuestas, ataques y contraataques. Las sociedades no interconectadas, que justamente son las que más necesitan cambios, porque son las que padecen las injusticias más flagrantes, siguen y seguirán sometidas a las comunicaciones unidireccionales de la televisión, que convierten a los usuarios en meros receptores pasivos de contrainformación y propaganda (saludo aquí, entre paréntesis, el proyecto televisivo de TeleSur, que si llega a funcionar podría poner patas por alto el actual sistema de bombardeo ideológico neoliberal). La cuestión está en saber durante cuánto tiempo más estará aún permitido que la disidencia política se exprese a través de Internet.

MANUEL TALENS

Conforme vaya desapareciendo la prensa en papel -es sólo una cuestión de tiempo, como sucedió con el paso de los discos de vinilo a los CD, y de economía, ya que la edición electrónica es mucho más barata y se puede vender al mismo precio- y se acelere la omnipresencia de la información virtual, los gobiernos y los grupos hegemónicos irán controlando cada vez más la red y la izquierda lo volverá a tener muy difícil.

¿En qué medida considera usted que el desarrollo tecnológico de las comunicaciones va a ser definitivo en el progreso social de países en vías de desarrollo como los de América Latina?

El desarrollo tecnológico sólo tiene valor social si se acompaña de políticas de distribución igualitaria de la riqueza -sea ésta mucha o poca-, lo cual, por el momento sólo sucede en Cuba y se vislumbra en Venezuela y, quizá, en Uruguay. Es como la pescadilla que se muerde la cola: si no se rompe el círculo vicioso del neoliberalismo no habrá solución. La tecnología es sólo una herramienta que, por supuesto, no es neutra -ninguna herramienta lo es-, y que se puede utilizar para mejorar la humanidad o para seguir esclavizándola. Visto el asunto de esta manera, y centrándome ya en América Latina, para mí está muy claro que el camino de su progreso tecnológico y social no es el europeizante adoptado en Chile o Argentina, que sólo maquilla los problemas sin darles una auténtica solución, como sucede en Europa, sino el emprendido por Hugo Chávez, quien por su juventud está destinado a ser el Fidel Castro del siglo XXI. La gran amistad entre ambos líderes indica que el cubano hoy puede respirar tranquilo: su relevo está asegurado.

 

 

AMÉRICA LATINA, UN CONTINENTE DE ESPERANZA

Y una pregunta final, ¿desde su óptica europea cómo observa el proceso de ebullición social que se viene dando en Latinoamérica?

Con una gran esperanza. Tal como recordó Noam Chomsky en un reciente artículo sobre la crisis israelopalestina, la política es el arte de lo posible, lo cual equivale a afirmar que una cosa son los deseos y otra la realidad y que a veces no vale la pena enfrentarse a una pared, sino tomar una puerta lateral. Digo esto porque a pesar de la tendencia que solemos tener los europeos al eurocentrismo y a considerar que somos los más listos y los que hemos conseguido el bienestar social más generalizado del mundo, lo cierto es que políticamente hemos tocado techo y ese techo se llama neoliberalismo. No hay más que ver la constitución que estamos a punto de adoptar. Cuando uno, desde la izquierda, ve que los partidos socialdemócratas la defienden con uñas y dientes, no tiene más remedio que pensar que sus líderes son pragmáticos y se han dado cuenta de que carecen de alternativa, pues la camisa de fuerza en que Europa está metida es muy difícil, si no imposible, de romper. Por eso Zapatero, que es mucho más avispado de lo que la gente cree, hace lo que puede, no lo que le gustaría hacer, y ese lo que puede incluye salvar la mayor parte de los muebles a su alcance en América Latina, un continente que siempre vive en el corazón de todo izquierdista español. El hecho de haber recibido a Chávez como un héroe y de haber propiciado en Bruselas el levantamiento de las absurdas medidas de castigo que la Unión Europea le impuso a Cuba bajo la influencia de Aznar indica que, en su fuero interno, el actual presidente español sabe que Cuba y Venezuela están haciendo lo que deben. Lo demás, la retórica moralizadora de los derechos humanos, del respeto a los «disidentes» y de la necesaria «democratización» es sólo teatro político, un juego verbal con el que los socialdemócratas españoles acallan a la jauría de lobos, y no hay que tomárselo demasiado en serio. Dado que especular es gratis, me aventuro a afirmar que, si pudiera, Zapatero aplicaría en España las mismas políticas que Cuba y Venezuela, pero el caso es que no puede, porque no duraría ni diez minutos en el cargo. América Latina, en cambio, es otra cosa, sus coordenadas geopolíticas son diferentes, sus masas han sufrido más y están más dispuestas a echarse a la calle -el golpe de estado fallido a Chávez es una prueba fehaciente- y por eso «nuestra» América -también es mía- representa la esperanza, ya que aún está a tiempo de no perder el tren de la historia y de alcanzar el socialismo. Bolívar no ha muerto, sigue más vivo que nunca. Ignoro si usted será capaz de imaginar hasta qué punto muchos españoles nos alegramos de ello.

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Friday, March 18, 2005

Sobre el periodismo digital latinoamericano

 
EL RETO

¿Cuál puede ser el avance más significativo que pueda ocurrir en el futuro con respecto a la redacción para internet o al periodismo digital?

El siguiente reto es el de la movilidad. Hasta ahora los medios digitales han estado condicionados a un pc o computador fijo, pero ahora el salto es hacia la posiblidad de navegar de una manera adecuada, fácil y con disponibilidad de contenidos multimedia, y lo mejor, desde dispositivos móviles como agendas electrónicas y teléfonos celulares.

Entonces este salto va a suponer una nueva complicación para la prensa impresa que hoy se puede llevar debajo del brazo, en tanto que para chequear los cibermedios es necesario conectarse a internet desde algún ordenador.

Ahora, esa ventaja competitiva de la movilidad con la que contaba el medio impreso va a desaparecer. Se auguran cuestiones interesantes para el futuro.

¿Cómo califica el periodismo digital latinoamericano?

El periodismo digital en todo el mundo todavía está sufriendo las consecuencias de la crisis económica que abatió a internet a finales de los años 90 y principios del 2000. Ahora es cuando parece que los cibermedios comienzan a renacer en términos empresariales, y es de esperar que en los próximos tres años nos encontremos con un reflorecimiento de estos medios.

En ese sentido, en América Latina, dicho período un tanto sombrío se agudizó incluso con algunas crisis económicas, en el caso de Argentina y Brasil. Lo anterior ha llevado a que los medios en internet en Lationamérica sean bastante conservadores en sus estrategias.

Innovan relativamente poco, aunque también es verdad que se empiezan a detectar iniciativas interesantes, aunque todavía no se equiparan con el interés que podemos encontrar en España u otros países occidentales.

¿Qué aspectos debe mejorar el periodismo latinoamericano con respecto a las tres vertientes de un medio digital?

No hay que negar que también se detecta una estrategia bastante conservadora en lo que se refiere a los lenguajes periodísticos.

Básicamente los medios digitales en América Latina se limitan a reproducir en internet los contenidos que previamente han elaborado para las ediciones impresas, y por tanto, lo que sucede es que los formatos periodísticos terminan siendo directamente herededos del medio impreso.

Aún así, existen algunos ejemplos, como el caso del diario El Clarín, de Argentina, que ha experimentado con nuevos formatos específicos, como los reportajes multimedia, en los que se aprovecha la posibilidad de intercalar videos, imágenes en movimiento, sonidos, relatos infográficos, etc.

Este tipo de experiencias sirve para avanzar en el lenguaje propio de los cibermedios. Por otra parte, creo que esto también tiene que ver con la falta de investigación por parte de las universidades. No existe aún un pensum que esté promoviendo de alguna manera el desarrollo de estas nuevas ideas en las redacciones.

Asimismo, supongo que esto también se debe a una cuestión de tiempo y en lo que me corresponde intentaré que con publicaciones como esta se promueva un poco el debate.

¿Cree que el posible atraso en medios latinoamericanos se deba al desconocimiento de los medios tradicionales acerca del periodismo digital?

Otras Notas

  Redacción Impresa Vs Online

Yo diría desconocimiento y no exageraría tampoco, si dijera menosprecio. Existe un cierto menosprecio, porque esa es la palabra, desde los periodistas, particularmente del ámbito impreso, respecto a internet. De alguna manera lo ven como a un hermano menor, y en algunos casos, cuestionan si lo que hacen en la red es periodismo.

Los periodistas que trabajan en medios digitales forman parte de redacciones reducidas, en las que en ciertas ocasiones lo único que se limitan a hacer es a editar los contenidos que otros han elaborado. Lo anterior provoca que los autores originales de esos contenidos duden de la capacidad del periodista digital.

Aquí en España encontramos algunos medios, ’se cuentan con los dedos de la mano’, que tienen ediciones digitales con un número de periodistas respetable, es el caso del periódico que más ha apostado por fortalecer su edición virtual, el mundo.es, que actualmente trabaja con 76 personas, 46 de las cuales son periodistas y el resto lo conforman informáticos, comerciales, entre otros.

Curiosamente, esta es la publicación española más rentable de todas las que existen. Creo que esta misma situación de pocos periodistas es el común denominador en América Latina, y esto hace que los periodistas que trabajan para el medio impreso, o incluso para la radio o la televisión, vean con un cierto menosprecio a los medios digitales.

¿Cuáles podrían ser las soluciones o caminos para que esta situación mejore?

El tiempo por si solo está haciendo que las cosas maduren, el tiempo cura bastantes cosas, y algunas de las que ha curado es el miedo y el rechazo que existió al principio por parte de los medios de comunicación hacia la red.

Hoy, las empresas entienden como algo absolutamente natural, el hecho de que internet es un terreno en el que deben desarrollarse, tarde o temprano. Es un hecho que la revolución de internet no tiene vuelta atrás.
http://elpais-cali.terra.com.co/paisonline/notas/Marzo162005/latino.html

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Friday, March 11, 2005

ENTREVISTA A IGNACIO RAMONET

Por culpa de Hemingway
Por Joel Mayor Lorán

[08.03.2005]-Hora 9:00 am de Cuba

Hace algunos años este hombre de la foto se fue a la selva Lacandona, en el estado de Chiapas, para entrevistarse con un guerrillero, aquel del pasamontañas: el subcomandante Marcos. Su mayor equipaje iba a ser el que esperaba traer de vuelta: un puñado de verdades.

Ignacio Ramonet, un periodista rebelde...Así es Ignacio Ramonet, un periodista rebelde…por culpa de Ernest Hemingway. Si quisiera reseñar su currículo, tendría que acudir a varias cuartillas. Me atengo a subrayar dos referencias: dirige el censuario francés Le Monde Diplomatique y es uno de los promotores del Foro Social Mundial de Porto Alegre.

En su manía de luchar por un mundo mejor, tiene los pies bien anclados en la tierra, y se traza planes de ataque contra el enemigo: denomina los problemas, los denuncia y elabora propuestas. Para ello se ha aliado a otros intelectuales comprometidos con la humanidad.

 

Sus criterios le resultarán familiares al lector de Juventud Rebelde o del sitio web Rebelión, incluso pueden inflamar a quienes se inicien en los caminos del periodismo. Por eso, cuando supe de su presencia en la Capital, comprendí que era preciso superar la competencia de otros colegas que le asediaban.

Con un sinfín de grabadoras delante, el tiempo se le agotaba a mi fugaz entrevistado. A él le aguardaba otro compromiso, y yo tendría que abandonar la cobertura a la cual estaba acreditado y seguirlo a donde fuese. No enfrentaría el peligro de la selva, sino la ausencia de un vehículo para ir tras sus pasos.

Los demás renunciaron; este joven cazador de paradigmas no podía conformarse. Como ya se marchaba, le pasé una nota y le sugerí encontrarnos después, donde él se dirigiese. Escribí algo como esto: “usted, en mi lugar, haría lo mismo por una entrevista”. Y me la concedió.

Solo tendría que trasladarme desde el Palacio de Convenciones hasta la sede de la Feria del Libro, en La Cabaña, ubicada en las afueras de La Habana. Salí a “coger botella”… con tan buena suerte que abordé el automóvil de Abel Prieto, quien se dirigía exactamente hacia allá.

El gesto amable del Ministro de Cultura hizo posible el siguiente diálogo entre un joven periodista e Ignacio Ramonet.

¿Cuándo supo que su destino sería el periodismo?

“De pequeñito. Leyendo a Hemingway me entraron ganas de ser periodista”.

¿Para qué?

“La idea era, en primer lugar, tener el placer de escribir. Y, en segundo, como él en ¿Por quién doblan las campanas?, para restablecer las verdades”.

Esa locura de la verdad parece contagiosa…

“Sí. El Quijote no era periodista, pero hubiera podido serlo”.

Antes, se consideraba que la prensa y los periodistas constituían un “cuarto poder” o contra-poder. Gracias a los medios de información, los ciudadanos podían criticar u oponerse a decisiones legales inicuas, injustas y hasta criminales aplicadas contra inocentes.

Ya casi no sucede. Por eso, defiende usted, se hace necesario un quinto poder que nos permita oponernos a la nueva alianza de la prensa en contra de los

ciudadanos. Para denunciar el nuevo superpoder de las grandes industrias mediáticas, cómplices de la globalización.

“Había propuesto crear un quinto poder, a fin de que los ciudadanos se movilizaran para exigir una diversidad mediática. Este poder depende de la voluntad de ellos; yo solo puedo sugerir la idea.

“En este momento se han creado observatorios importantes de los medios: en Francia, Italia, Brasil… Tuvimos el Foro Mundial de la Comunicación en Porto Alegre, justo antes del Foro Social Mundial, y acudieron muchos activistas.

En Venezuela está funcionando un observatorio, se está creando otro en Colombia, se va a fundar en México. Lo cual indica que este quinto poder va como una bola de nieve, poquito a poco agrandándose y tomando fuerza”.

A pesar del The New York Times y el The Washington Post, Bush salió reelecto, ¿acaso le ganó la guerra a los medios o venció sin ellos?

“Venció aliado al medio más eficaz de Estados Unidos, que es la cadena Fox, de Rupert Murdoch. Con Fox News, el hierro de lanza de su campaña y, por consiguiente, con una ayuda mediática impresionante. The Washington Post y The New York Times tienen mucho prestigio, pero no el eco masivo de Fox”.

¿Cree que aún se hace periodismo rebelde en el mundo?

“Sí, pero cada día resulta más difícil. Se hace cada vez más un periodismo de consenso, de sumisión, menos periodismo libre. Sencillamente, menos periodismo de rebeldía. A veces cuesta hacerlo: en algunos países porque políticamente no se puede, en otros por razones económicas. Nos planteamos el problema de saber si la prensa libre todavía tiene algún porvenir”.

¿Cuál es su criterio sobre Rebelión?

“Aprecio bastante ese sitio web. Conozco bien a Pascual Serrano, que se ocupa de él. Difunden algunos de mis textos. Y me doy cuenta que tiene mucha circulación”.

¿Cómo interpreta haber sido elegido mejor periodista del año en España o mejor periodista extranjero y que le llamen paradigma?

“Me han dado algunos premios, pero es una cuestión de edad. Cuando usted tenga la mía (62 años), pues aquí le darán también algunos”.

¿Cómo se siente el privilegio de cumplir el sueño de entrevistar a quien quiera y en cualquier lugar?

“No, no, no, no se crea. Primero no resulta tan fácil y segundo que entrevistar tampoco es una fascinación que yo tengo; no me emociona entrevistar a todo el mundo. Pero, efectivamente, a veces, sí hay personalidades que me motivan, como el subcomandante Marcos, del cual hice un librito. Ahora estoy tratando de escribir otro con Fidel Castro, porque también me interesa”.

¿…?

“Por razones de generación. Hoy día la personalidad que más experiencia tiene de los últimos 50 años de la vida mundial es Fidel Castro. Es el único superviviente de los creadores de las grandes revoluciones emancipadoras. No tenemos a nuestra disposición a Lenin ni a Mao ni a Ho Chi Minh.

“Y yo pienso que el ciclo de ese tipo de revoluciones se terminó, porque el contexto político económico cambió. Por consiguiente, es un testigo muy particular de un período de la historia muy importante”.

¿Tiene utopías?

“Usted sabe que yo fui el que propuso esta consigna de ‘Otro mundo es posible’, lo cual quiere decir que, efectivamente, creo en algunas utopías, pero las no dogmáticas, pues toda utopía demasiado bien definida puede conducir al dogma, y este se transforma en prisión”.

¿Cree en el ALBA?

“Creo. Es una magnífica proposición alternativa al ALCA y que, además, tiene bastante aceptación en las sociedades latinoamericanas”.

¿Cree que los mitos sobrevivan la era de la Globalización?

“Sí. Aquí cuando se llega del aeropuerto hay una gran valla donde está escrito: ‘Aún creemos en los sueños’. Yo creo que también hay que seguir creyendo en los sueños”.

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